Por: Carolina Botero Cabrera

Feliz Día del Dominio Público

La Biblioteca Nacional de Colombia, nuestra biblioteca patrimonial, anunció que por primera vez, como ya pasa en otros países, celebrará el Día del Dominio Público informando el listado de los autores colombianos que según sus registros murieron en 1939, y en consecuencia cuyas obras entraron a dominio público en 2019, 80 años después de morir.

El paso del tiempo hace que la explotación exclusiva a la que tiene derecho el autor termine, cuando esto sucede decimos que la obra pasa a dominio público, es decir, que cualquiera podrá usarla y modificarla sin pedir permiso -respetando eso sí, los derechos morales-. En el mundo el 1° de enero se celebra el Día del Dominio Público y en diferentes países las entidades de registro y/o las bibliotecas patrimoniales anuncian los autores cuyo aniversario de muerte marca el paso de su legado cultural al dominio público.

El dominio público está sometido a mucha presión. Ante el reclamo de autores y titulares los plazos de protección de derecho de autor han aumentado con lógicas simplistas donde se habla de beneficios para los creadores olvidando que realmente se refieren a intermediarios y herederos; desconociendo, por otro lado, el grave perjuicio al patrimonio cultural colectivo que afecta el derecho al acceso a la cultura y al conocimiento -sobretodo en países donde las flexibilidades legales que deben garantizar esos derechos son pocas e insuficientes, me refiero a las excepciones y limitaciones-.

La afectación al dominio público también impacta la economía. Muchos olvidan que el imperio de Disney está montado en el cerramiento y la explotación de no pocas obras del dominio público europeo que ellos popularizaron y resignificaron. Es el caso de Cenicienta o Pinocho, pero también de los 7 enanitos a los que Duque atribuye poderes para la economía naranja.

La tecnología digital democratiza las opciones para revigorizar, recordar y desempolvar nuestro patrimonio cultural y por eso su cerramiento impacta por ejemplo a editoriales que no pueden revivir viejas obras olvidadas; a músicos que no pueden resignificar la música de otras épocas y además genera dependencias de complicados procesos de “limpieza” de derechos de autor que cierran el patrimonio y evitan su recirculación.

La falta de seguimiento y registros del dominio público es una barrera para que estas obras circulen y sean incluso explotadas. La seguridad jurídica se necesita para que la gente haga esto. Por eso es tan buena la noticia que dió la Biblioteca Nacional. Como escribo esta columna antes del 1° de enero y se publicará después de esa fecha ahora mismo solo tengo mucha curiosidad. ¿Habrá mujeres en ese listado? ¿Poetas? ¿Novelistas? ¿Compositores?

Feliz Día del Dominio Público, y que sean muchos más.

898134

2020-01-03T00:00:27-05:00

column

2020-01-03T00:30:01-05:00

[email protected]

none

Feliz Día del Dominio Público

31

2898

2929

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Carolina Botero Cabrera

Cédula digital, el meme del 2020