Por: Columnista invitado

Fray Ñero

Por: Alberto López de Mesa

En el centro de Bogotá, por la localidad Mártires, suele andar un sacerdote con sotana marrón de capucha que identifica a los misioneros de la orden Franciscana. Es Gabriel Gutiérrez Ramírez, Fray ñero, como le gusta que lo reconozcan, porque así lo bautizaron los habitantes de calle, a quienes visita hasta tres veces en una misma semana para brindarles alimentos, una bebida caliente, un consejo, una oración o un instante para el afecto y la esperanza.

Dice que desde niño lo conmovió ver personas durmiendo en los andenes en una ciudad tan fría y lluviosa como Bogotá, quizás por eso, desde hace dos años orientó su vocación de servir y dispuso su alma misericordiosa para favorecer a los ciudadanos callejeros que por insumisos, por alternos a la normatividad social, son discriminados y marginados incluso de sus derechos fundamentales.

Pero además de sentido y sincero su amor por el prójimo más vulnerable, fray Gabriel, fray ñero, no se conforma con la caridad asistencialista, porque entiende y conoce como pocos las razones y causas estructurales de este fenómeno social. Por eso, además de las dádivas no escatima en consejos y acompañamiento para que algunos encuentren rutas de inclusión socio-laboral digna y sostenible. Obviamente su práctica no está exenta de la afrenta y la crítica de esa parte de la sociedad intolerante e indolente, para quienes los habitantes de calle son oprobio, criaturas anormales surgidas de la nada que afean el espacio público e intimidan por su indigencia, entonces el fray ñero ha tenido que soportar los dicterios de comerciantes, las amenazas de los policías que lo acusan de infractor de más de un artículo del nuevo Código y los más agresivos son los cuerpos de seguridad de los negocios de la zona.

Fray ñero no tiene otra defensa que su bondad legítima, por suerte no le falta el apoyo de esa otra parte de la sociedad sensible y consciente de que la misericordia es también oportuna para ayudar a los marginados de un desarrollo inequitativo e injusto. Gracias a ello ha podido organizar diversas acciones humanitarias que van desde ofrecer vestido a los desarrapados, calmar el hambre de los refugiados bajo los puentes o en los caños, hasta llevar a urgencias de los hospitales a varios que ha encontrado agonizando a consecuencia de un pleito o de una inanición severa.

El viernes 22 de diciembre, Fray Gabriel y sus filántropos aliados, en el parque Tercer Milenio ofrecerán una gran fiesta para los ñeros del centro, a la que han llamado “Humanizando las calles”.

En tarima estarán dos magníficas orquestas de salsa, Son Callejero y Alfredo de la Fe, ambas comprometidas en arte y alma con la realidad de los ciudadanos habitantes de calle.

Esta fiesta, es un aviso de la visión en que se orienta el proyecto de Fray ñero. Desde ya le deseamos buen viento y buena mar para su anhelo.

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