Por: Humberto de la Calle

Fricciones institucionales

QUE LA OPOSICIÓN SALGA LANZA en ristre contra Uribe y que éste inunde la televisión, con registro de llamadas telefónicas en mano, defendiéndose de la yidispolítica, vaya y venga. El espectáculo impresiona, abruma a algunos, pero digamos que es parte de la confrontación democrática.

Cosa distinta la intensa y, a veces, cataclísmica confrontación institucional. En ese terreno, la pelea puede tener consecuencias irreparables.

El asunto comenzó con la desafortunada declaración del magistrado Yesid Ramírez. Dijo que el precio de la reelección había sido la tutela contra sentencias. Punto a favor de Uribe porque se trató de un verdadero disparate.

El segundo round: ¿qué hacer con los 19.000 soldados paramilitares después de que la Corte Suprema determinó que no podían beneficiarse del tratamiento de delincuentes políticos? Aunque las consecuencias fueron y siguen siendo graves para el proceso de paz, punto a favor de la Corte. Asociarse con el poder local para usar la motosierra y conseguir votos y tierras no es sedición.

Tasmania: ¿Puede un magistrado ofrecer ventajas para que alguien incrimine al Presidente? No se sabe si fue cierto. Falta una decisión judicial. Pero Uribe montó en cólera.

La Corte recrimina al Fiscal porque, dice, la parapolítica en su despacho anda a paso de tortuga en comparación con la celeridad de la Corte. El Fiscal lo niega. Curioso: la Corte anula el juicio al ex director del DAS. Argumentos formalmente indiscutibles, pero en todo caso formales.

El Fiscal abre la farcpolítica. Dícese que a la Corte no le gustó el despliegue. Pide los computadores de Reyes. El asunto se demora. El presidente de la Corte anuncia que los someterá a nuevo examen técnico. Algo inverosímil: alega que no basta la Interpol. Que se requiere algo internacional como Scotland Yard. Horror. Scotland Yard es el DAS de Gran Bretaña. No tiene nada de internacional. Lo verdaderamente internacional es Interpol, de la cual hace parte Scotland Yard. ¡Vivir para ver!

La Constitucional señala que es necesario separar la investigación del juzgamiento de los congresistas. Academia impecable, práctica complicada. Agrega que es a partir del 28 de mayo. ¿Entenderá una corte supranacional que un juicio injusto el 29 era justo el 28?

La Suprema avala la extradición de unos facinerosos. Uribe suspende la medida. Luego la pone en práctica. La Corte se queja y pide explicaciones. ¿Puede hacerlo dentro de sus funciones, en una etapa en que la extradición es competencia solitaria del Presidente? Gana Uribe.

Pero, ¿puede Uribe extraditar a esos delincuentes porque “habían seguido delinquiendo” y, al mismo tiempo, dejarlos en el proceso de Justicia y Paz? Claro que no. Punto para la Corte. Pero la Corte pregunta: ¿si siguieron delinquiendo, usted Presidente denunció el hecho? Pregunta como hecha por Petro o Piedad.

Entretanto: Presidente denuncia a ex presidente de Corte. Noguera libre, denuncia al Fiscal. La Comisión de Acusaciones peripatética. Las alas de la reelección perturban el escenario. El país mamado.

Que los políticos peleen. Pero ojo con las instituciones.

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