Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Gestión ambiental y futuro inmediato

Saludo al nuevo ministro de Ambiente y le deseo pulso y suerte en su difícil e importante función. Ricardo Lozano conoce desde hace años, y desde muy dentro, el Sistema Nacional Ambiental, sus retos y limitaciones.

Respecto a las condiciones en que recibe la cartera ambiental, podemos afirmar que el Gobierno saliente deja elaborado un grueso número de los planes, estrategias y políticas ambientales, y el claro intento de tratar lo ambiental con un carácter transversal. Para muchos temas, el indicador de avance es la formulación de políticas y desarrollos legislativos -indicadores que resultaron satisfactorios para la OCDE-, pero estamos lejos de tener indicadores de resultado, con gestión efectiva, similares a los países de la OCDE.

El gran reto del ministro entrante es responder a las exigencias ciudadanas, a los compromisos internacionales y, al mismo tiempo, confrontar las presiones que vendrán de parte de grupos de presión, que buscarán modificar aspectos de lo acordado e impulsado por el gobierno saliente. Las condiciones han cambiado y el mundo y la sociedad colombiana avanzan en conciencia y exigencia ambiental.

El nuevo gobierno —y digo el nuevo gobierno pues la tarea es de todos los sectores productivos y de las diversas instituciones públicas— y la ciudadanía enfrentamos importantes retos ambientales a corto y mediano plazo. Quizás el más visible y urgente sea frenar la acelerada tasa de deforestación que hoy se focaliza en la Amazonia y el Chocó biogeográfico. Pero esta no es la única tarea. Hoy, ante la variabilidad climática, tenemos que frenar la degradación y asegurar la recuperación de la estructura ecológica en las cuencas andinas, y disminuir la contaminación y sedimentación de las aguas de la cuenca Magdalena-Cauca. En minería, hay que frenar la intensificación de la actividad minera ilegal, informal y legal, que siguen afectando la calidad del ambiente. La consolidación del Acuerdo de Paz y la gestión de territorios sostenibles en las áreas prioritarias de construcción de paz generan grandes retos ambientales en regiones y localidades. Respecto a la expansión urbana, debemos evitar el sellamiento de los suelos agrícolas para desarrollos urbanos, hoy manifiesto en la Sabana de Bogotá y en Antioquia, y disminuir la contaminación del aire en las ciudades, mejorando el transporte público y erradicando el uso de diésel en buses urbanos. En basuras, debemos reducir la producción per cápita de desechos y mejorar el manejo de residuos sólidos en todo el territorio nacional. En el sector agropecuario debemos apoyar la reconversión productiva a sistemas sostenibles y resilientes ante el cambio climático, y seguir criterios de ordenamiento ambiental territorial. Todo lo anterior, solo para mencionar temas prioritarios.

Lo ambiental está claramente relacionado con nuestro futuro inmediato, la sostenibilidad del desarrollo y la calidad de vida. Los planes, estrategias y políticas ambientales se formularon y están en adopción. Sin embargo, sectores productivos que afectan la dinámica ambiental crecen aceleradamente e incrementan sus impactos ambientales. Pasar de la propuesta a la acción en los contextos locales, nacionales e internacionales, cada vez más exigentes en temas ambientales, es el gran reto para el gobierno que entra y para lo sociedad civil, actores primordiales para la construcción de la sostenibilidad. Si al Ministro Lozano le va bien, a todos nos va mejor.

 

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