Por: José Manuel Restrepo

Hacedores de política macro a reaccionar

Hechos recientes de la economía colombiana ponen de presente la urgencia para nuestros hacedores de política macroeconómica de reaccionar. La dimensión de lo que estamos viendo en algunos agregados económicos en los primeros tres meses del año ponen de presente la urgencia de tomar acciones efectivas y no caer en eventuales “paños de agua tibia”.

Merecen la atención por lo menos cinco de ellos. En primer lugar, la caída en los ingresos fiscales y la necesidad creciente de gasto e inversión pública; en segundo lugar, el fenómeno de altos niveles de inflación que para los primeros tres meses ya desbordan la meta anual del Banco de la República; en tercer lugar, los inquietantes resultados de la balanza comercial al mes de febrero; en cuarto lugar, la ya evidente desaceleración del crecimiento del PIB, y, finalmente, el impacto del choque internacional de los precios del petróleo.

Hablando del tema fiscal, el hueco estimado por menores ingresos tributarios y las necesidades de recursos para programas sociales, de infraestructura y los eventuales recursos para un escenario de acuerdos de paz (que supera los $18 billones) llevaron a la propuesta de una Comisión de Reforma Tributaria Estructural. Ahora nos dicen que dicho nombre y rol de la Comisión parece muy ambicioso y se nos plantea un pequeño ajuste fiscal, que nos devuelve a la idea del “reparcheo anual” de los ingresos tributarios y no a las medidas de fondo que requiere el país. A pesar de ser un año electoral, y asumiendo el costo político que de allí se derive, el Gobierno debiese anticipar la presentación y discusión del Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), en lugar de retroceder o equivocadamente proponer un cambio en la ley de garantías. El país debiese conocer en el mes de abril o mayo, a más tardar, las proyecciones y cifras fiscales del MFMP y proponer una reforma tributaria que dure más que un año y que promueva mayores niveles de competitividad, progresividad y desarrollo. Es sorprendente, inaceptable, antitécnico y profundo generador de desconfianza empresarial que una nación como la nuestra en los últimos 14 años haya enfrentado ocho reformas o ajustes tributarios.

En el tema de inflación, los primeros dos meses del año ya muestran una inflación de 4,56% y las expectativas de inflación siguen, recurrentemente, creciendo en los últimos meses. Se ha querido presentar como un problema menor que la causa de dicha inflación es de oferta (por menores cosechas realizadas y un efecto de mayores costos derivados del paro camionero), sin embargo, el riesgo es que ahora elevemos la tasa de interés y equivocadamente por la vía de la demanda ahorquemos el poco crecimiento que vayamos a tener. Tener una inflación tan alta en los dos primeros meses del año puede motivar expectativas crecientes al alza de los precios y muestra que el efecto tasa de cambio en los precios se empieza a mostrar en sectores como el de comunicaciones, vehículos y algunos otros bienes transables. Lástima que estos choques de oferta se pudiesen haber aminorado si el precio de la gasolina hubiese bajado al ritmo del precio internacional del petróleo.

La caída en los precios del petróleo, no compensada con otros productos, deja ya una balanza muy deficitaria en los primeros meses del año, un crecimiento de más de un punto porcentual por debajo de lo esperado, un efecto multiplicador de menor empleo y menores ingresos tributarios para la nación. No sirve aquí decir que seguimos creciendo más que los vecinos, ni que esto se va a compensar con diversificación de exportaciones. Como lo demostró un estudio reciente, las trabas al comercio exterior por trámites, permisos y certificaciones afecta a casi un 50% de los empresarios exportadores, y su ajuste no parece tan fácil. 

¿No será este un buen momento para reaccionar y reducir efectivamente costos en el sector industrial (de logística, transporte o de energía), o para acompañar a la agroindustria en el proceso productivo, o simplemente reducir tanta dificultad en las licencias y consultas a comunidades para motivar el desarrollo minero o energético?

Nos urge una reacción más contundente de los hacedores de política macro.

[email protected] / @jrestrp

 

 

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