Por: Julio Carrizosa Umaña

Hacia un gran impulso ambiental

En las marchas se ha confirmado la gravedad y la integridad del deterioro ambiental, por eso es el momento para recordar que el reconocimiento de esa integridad social, económica, cultural y ecológica puede también generar soluciones.

Las soluciones integrales ambientales tienen la ventaja de estar ligadas desde un principio a lo concreto y a lo inmediato. La realidad dice que la situación colombiana es triplemente crítica, en lo ecológico, lo económico y lo social. Lo inmediato surge de la conciencia de que una modificación rápida de la economía es imprescindible y urgente. Sin esa modificación económica todo se quedará en promesas y en la repetición de estudios ya hechos. Pero ese cambio en la economía actualmente está vedado por la llamada regla fiscal; hoy el manejo de nuestro propio dinero permanece en otras manos y en otras mentes. En Colombia hoy es imposible generar suficiente empleo para restaurar el ambiente y, al mismo tiempo, aliviar la pobreza sin que el dinero necesario sea aprobado en el mercado financiero internacional.

Afortunadamente existen ejemplos exitosos de expansión monetaria que demuestran que esas normas son innecesarias y dañinas, me refiero, por ejemplo, a la teoría del “Gran impulso” aplicada después de la Segunda Guerra Mundial y luego de la Guerra de Corea. Fue esa teoría la que permitió recobrar la economía europea mediante el Plan Marshall y abrió la puerta para que Estados Unidos lograra generar el milagro de Corea del Sur. Mediante el rápido aumento de la cantidad de dinero disponible, con emisiones y auxilios, se logró, en pocos años, revivir países que estaban en la miseria. Actualmente la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) ha propuesto aplicar esa teoría.

En nuestro país, dotado de una biodiversidad enorme, los argumentos ambientales podrían sumarse a los económicos y a los sociales, y obtener tanto del Banco de la República como de fuentes externas las decisiones necesarias para que un gran impulso monetario modifique integralmente la situación generando en lo público y en lo privado cientos de miles de empleos restauradores de los ecosistemas. El dominio del narcotráfico podría también debilitarse si irrigáramos las regiones productoras con dineros legales para reforestar, restaurar y recuperar el territorio, lo que podría ser interesante en Estados Unidos. Aporto esa idea a la posible conversación nacional.

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