Por: Aura Lucía Mera

Hasta la coronilla

NO CREO EXAGERAR SI AFIRMO que la mayoría de los colombianos del común, que somos los que no estamos metidos en maturrangas políticas, los que no aspiramos a curul , los que pagamos impuestos, sobre todo los de la guerra porque los demás no se ven, los que tratamos de llevar una vida más o menos normal dentro del caos institucional, los escándalos, las mentiras, las tapaderas, el desprestigio internacional, y etc., estamos hasta la coronilla, hartos, cansados, agotados y, por qué no, mamados de los ventiladores, prendidos y nunca apagados, del DAS, de la yidispolítica, del referendo, del transfuguismo político, de los escándalos del Congreso, de los insultos y las amenazas con los países vecinos, de las notarías regaladas, etc.

Para rebosar la copa, ahora tenemos que los cerebros torvos, oscuros, tenebrosos del DAS han llegado inclusive a “chuzar” a profesores del colegio Marymount de Bogotá por “entregar material revolucionario a sus alumnos”. Es decir, por permitir que los estudiantes se informen de la otra cara de la moneda colombiana y no se traguen entero la verdad revelada que el Estado trata de vender a toda costa. De esta forma la politóloga Sonia se vio, de repente, ante la picota de la inquisición, después de ser víctima de un espionaje que produce náuseas y de interceptaciones telefónicas ilegales. Su pecado, recomendar textos de Alfredo Molano, Gloria Gaitán y del historiador Fabio Zambrano.

Me quedo con la dictadura frentera de Chávez, que cierra emisoras y canales de televisión de una, sin importarle un pepino la reacción de nadie. Repudio más todo lo soterrado, lo oscuro, lo rastrero, como se ha venido haciendo en Colombia desde que el Ubérrimo se apoderó de la vida y mentes de sus ciudadanos. El que disiente es enemigo. El que contradice es terrorista, fuera del evangelio de José Obdulio no hay salvación. Todos los que no vamos a misa ni aplaudimos los cohechos ni los negociados estamos condenados a ser chuzados y nominados enemigos de la paz. En Venezuela la libertad de expresión se acabó a machetazos. En Colombia se la amputa por trocitos, en zigzag, como se deslizan las víboras antes de clavar los colmillos mortales.

En la España de Franco se asesinaba a los que osaban pensar diferente, en Venezuela silencian los micrófonos, en la Alemania nazi se les desaparecía en hornos crematorios, en la Unión Soviética los condenaban al Gulag… pero aquí se juega a una libertad hecha de papelillo, y por la espalda, como asesinan los cobardes, se interceptan comunicaciones, se persigue a intelectuales, se acusan gestores de paz y se tapan con cortinas de humo fétido todas las trampas y corrupción oficiales. Viva el nuevo “Estado de Opinión”. Porque el de Derecho agonizó.

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Posdata ácida: Además del ácido en el Museo Nacional, también se esté permitiendo desmoronar el patrimonio histórico de Mompox y Valledupar. Que vivan el folclor y el tambor. Que mueran la historia y la identidad. Que sigan enviando en vano, al Ministerio de Cultura, derechos de petición. El puntillazo cultural: a la cuestionada directora de Patrimonio Nacional, después de sus desaciertos, la nombraron viceministra en propiedad... Sin comentarios.

 

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