Historia y algo más...

Noticias destacadas de Opinión

La historia es la base de una formación educativa sólida, pues es fuente de validación de procesos científicos y de ubicación en el contexto del pasado, el presente y hacia el futuro. Su ausencia e insuficiencia en los programas educativos genera consecuencias adversas en el transcurso de la vida, pues impide ubicarse en una realidad afectada por redes sociales y medios virtuales. De manera increíble, parece que, según un estudio de 180 países, Colombia es uno de los de mayor consumo de internet y redes sociales, lo que afecta negativamente la capacidad cognitiva de los seres humanos.

Tuve la suerte de educarme en establecimientos públicos y privados en los que la formación en historia hoy sería envidiable. Además, la tuve también en geografía, disciplinas ambas que despertaron mi interés desde pequeño, para no mencionar otras, como la física. Tales bases intelectuales posibilitaron desenvolverme en la vida académica con rigor y disfrutar nuevos conocimientos en múltiples campos del quehacer cotidiano.

Aunque en edad relativamente avanzada, el mundo cibernético me permeó con su expansión acelerada y su constante penetración en actividades cotidianas. Sin embargo, pude asimilar sus conocimientos básicos, sin dejarme cautivar como ocurre con muchos jóvenes que, incluso, se convierten en adictos. A partir de ahí, con la universalización tecnológica y la expansión sin límites de redes sociales repletas de infundios, infinidad de personas quedan atrapadas en un universo artificial del que es difícil escapar. Acá es donde puede jugar un papel crucial el conocimiento de la historia, además de disciplinas como la geografía, para no perder espacios mínimos vitales de la realidad circundante.

Ese conocimiento histórico y geográfico fue decisivo cuando recordé mucha información archivada en mi memoria, al leer en una sola sentada el agradable y muy bien orientado libro de Antonio Caballero, Occidente conquistó el mundo… y empezó a perderlo, publicado este año por Editorial Planeta en Colombia. Un texto breve, con dibujos certeros del excelente caricaturista español Juan Ballesta, con 11 capítulos, de siglo en siglo, desde el XI hasta el XXI. Pese a que cada capítulo tiene alrededor de cinco o seis páginas, además de las caricaturas, se enfoca en los núcleos históricos de sus acontecimientos, con muchos nombres de personajes que sobresalieron por hechos que marcaron cada centuria.

El último capítulo (XXI), “¿El fin de la historia?”, es un aterrizaje en la realidad actual, con sólo una quinta parte del presente siglo, en la que ha sido suficiente para ver el aniquilamiento de la naturaleza y el desaforado crecimiento de la especie humana, mucho mayores que en la historia anterior. Así mismo, el poderío de Occidente, eje de la evolución de la humanidad en el período considerado en el libro —cuyo centro fue Europa Occidental—, comienza a flaquear para trasladarse al Oriente, con su núcleo en China.

Recomiendo su lectura, ojalá para quienes hayan disfrutado la historia universal en su formación académica y personal, y así engolosinarse.

Comparte en redes: