Por: Luis Felipe Henao

Ignorancia deliberada de la directora del ICBF

En el Derecho hay una figura que se llama la ignorancia deliberada. Consiste en que una persona desconoce la ley por su propia voluntad. En nuestro país, el maltrato contra los niños ha llegado a tal punto que los colombianos ni siquiera tenemos claro que nuestras leyes prohíben TODA forma de violencia contra los niños y las niñas y que no solo es innecesario, sino que es absurdo sacar una ley que la prohíba.

Esta semana la directora del ICBF (máxima autoridad en la defensa de la familia en Colombia) lanzó una idea supuestamente novedosa: prohibir maltratar física o verbalmente a los menores como castigo, lo cual existe desde hace más de 30 años en Colombia. En el año 1989 se expidió el Código del Menor que señalaba: “el menor tiene derecho a ser protegido contra toda forma de abandono, violencia, descuido o trato negligente, abuso sexual y explotación”. Años más tarde, se expidió la Ley de la Infancia y la Adolescencia, que expresa que “los niños, las niñas y los adolescentes tienen derecho a ser protegidos contra todas las acciones o conductas que causen muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico”.

Por lo anterior, está clarísimo que si el día de hoy un maestro o un vecino ve que un niño es golpeado por sus padres, o un psicólogo de un colegio descubre que un niño es maltratado psicológicamente, no solo puede, sino que debe denunciarlo a las autoridades y las consecuencias ya están claramente contempladas en la ley colombiana: el padre o madre que lo haga puede ir a la cárcel por violencia intrafamiliar e incluso las autoridades pueden quitarle la custodia del menor. Ninguna diferencia hace que la violencia o el maltrato tenga como disculpa un castigo o sanción. Por ello, la propuesta de la directora del ICBF es tan inconsecuente como proponer que se prohíba el homicidio de las personas como forma de castigo.

En todo caso, más allá de lo absurdo de que la máxima autoridad en la defensa de la familia proponga una idea que está consagrada en nuestras leyes desde hace casi 40 años, lo que más llama la atención es que se haya generado un debate en la opinión pública por algo que está totalmente prohibido: ¿será que los colombianos no conocemos nuestras leyes, o que hemos interiorizado tanto la violencia que no nos importa no aplicarlas?

La respuesta es sencilla: la violencia está tan arraigada en nuestra sociedad y la justicia hace tan poco para evitarla que ya existen y podrán existir miles de leyes para castigar el maltrato y sin un cambio social jamás se cumplirán. Lamentablemente, el conflicto en Colombia expandió los efectos de la violencia no solo hacia la confrontación, sino también a las relaciones sociales, al punto que se piense que existan todavía violencias que son legales. El nivel de agresividad se siente en todos los ámbitos: las vías, los hogares, los colegios y las redes sociales. Los colombianos debemos acabar con el maltrato contra nuestros niños, pero no a través de leyes incoherentes, sino sacando toda forma de violencia de nuestros hogares.

869783

2019-07-08T00:00:21-05:00

column

2019-07-08T00:15:01-05:00

jrincon_1275

none

Ignorancia deliberada de la directora del ICBF

46

3143

3189

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Luis Felipe Henao

El renacimiento del río Bogotá

Hay que desindustrializar la seguridad

Genocidio

El verdadero voto útil

Las empresas del arco iris