Por: Arlene B. Tickner

“Impeachment” y elecciones

Si todo avanza según lo planeado, la Cámara de Representantes votará esta semana dos artículos de impeachment relacionados con el escándalo de Ucrania —abuso del poder y obstrucción del Congreso— y el Senado iniciará el juicio político contra Donald Trump.

Pese a que la mitad de los estadounidenses apoyan la remoción del mandatario de la Casa Blanca —y entre los demócratas el 80 %—, hasta ahora las audiencias públicas no han agrandado esas cifras y la opinión pública comienza a fatigarse con el tema.

Mientras que es de esperar que ningún legislador republicano se sume al impeachment, el apoyo de casi todos los demócratas —incluyendo aquellos moderados, cuyos distritos electorales suelen votar por el partido opuesto— será decisivo para contrarrestar la narrativa trumpiana de que se trata de una “cacería de brujas” que busca distraer la atención en tiempos electorales. En el caso del Senado, la existencia de una mayoría republicana sugiere que allí morirá el proceso, por más que la insistencia demócrata de que un juicio transparente y justo exige que se presenten documentos que la Casa Blanca ha bloqueado y testigos a quienes ha prohibido dar testimonio (como el exasesor de seguridad nacional, John Bolton) podría alterar ese resultado. De allí que los senadores de centro de ambos partidos también tendrán que sopesar el posible costo político de sus posiciones frente al juicio a Trump con miras a las elecciones de 2020.

Además del impeachment, tanto demócratas como republicanos están viendo por el retrovisor los resultados electorales en Reino Unido. Con algo de simplismo y alarmismo, algunos quieren ver en la derrota histórica de Jeremy Corbyn y los laboristas un paralelo con las candidaturas progresistas de Elizabeth Warren y Bernie Sanders, y han advertido sobre un riesgo similar de que el Partido Demócrata vire demasiado hacia la izquierda. Otros sacan como lección del exitoso eslogan de Boris Johnson, “get brexit done”, la necesidad de desarrollar mensajes de campaña sencillos pero categóricos que resuenen con las inquietudes principales de los electores. Y no sin razón, hay quienes ven en el arrastre conservador del voto de la clase trabajadora inglesa la urgencia de comprender mejor este segmento crucial de votantes, que ha virado de manera creciente a la derecha populista nacionalista en todo el mundo. De allí que también se debate si la promesa de mayor gasto social y aumento de impuestos a los ricos sea suficiente para atraer a algunas de estas mismas bases trumpistas hacia los demócratas, o si más bien, el atractivo central de Trump para aquellas son sus posiciones retrógradas frente a los migrantes, las mujeres y las minorías raciales, las cuales hay que ver cómo combatir.

Sea cual sea el resultado del juicio político contra Trump —en el que pueden incidir factores como la aparición de nuevas evidencias de conductas inconstitucionales, cambios en la opinión pública y el apoyo de algunos republicanos—, se avecinan tiempos agitados e inciertos, en los que es difícil adivinar electoralmente hablando quiénes pueden salir más perjudicados o beneficiados.

*Esta columna descansará hasta el 15 de enero. Su autora desea que en 2020 tengamos mayor capacidad para escuchar y atender pacífica y constructivamente los reclamos planetarios de cambio.

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2019-12-17T21:00:00-05:00

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