Por: Felipe Jánica

Inversión de corto plazo con beneficio de largo plazo

Son muchos los desafíos de las Organizaciones en la actualidad. Uno de ellos es saber cómo agregar valor perdurable, no solo a los accionistas sino a los interesados clave de la Organización. La máxima empresarial de retorno de inversión para los accionistas no solo es clave sino necesaria para la organización. Por eso, los encargados de las finanzas de las Organizaciones buscan, a veces con desespero, la maximización de la rentabilidad. La mayoría, busca rentabilidades vía la reducción de costos y gastos, eso es válido, pero conlleva a procesos dolorosos como los derivados de las reducciones de personal. Buscar la medida perfecta de mejora de rentabilidades es la labor de los financieros de las organizaciones. Buscar inversiones de corto plazo que redunden en beneficios de rentabilidades sostenible en el tiempo, es la tarea por ejecutar.

Para mejorar las rentabilidades de las organizaciones hay muchos caminos. El empleo de técnicas cuantitativas que combinadas con técnicas cualitativas son, por ejemplo, uno de los caminos que los administradores adoptan. El enfoque de minimización de costos y gastos es muy amplio y genera buenos resultados en materia de mejora de rentabilidades. Sin embargo, son soluciones de corto plazo, es decir del resultado del año en el que se toman las decisiones. Así las cosas, los esfuerzos de esta naturaleza se convierten en una actividad recurrente y conlleva a un enfoque casi que con dedicación exclusiva. Lo contraproducente de ello, es que se pierde el enfoque de lo realmente importante: La estrategia de la organización.

En aras de buscar rentabilidades sostenibles, las organizaciones deben –constantemente– centrar su estrategia en la maximización de las ventas. Para ello es necesario que los líderes de las organizaciones enfoquen sus esfuerzos en la ejecución de los objetivos de corto, mediano y largo plazo definidos en la planeación estratégica. Tener siempre presente que esos objetivos deben estar orientados a la satisfacción de los clientes y consumidores debe ser la prioridad en las organizaciones. Para ello es necesario no solo conectarse con los clientes sino con todos los interesados claves, pues ellos son verdaderos coadyuvantes de la generación de valor estratégico de la organización. Invertir constantemente en una renovación estratégica y que ella incluya pilares de innovación y de emprendimiento corporativo es lo verdaderamente clave para un desarrollo sostenible.

Así las cosas, la inversión de corto plazo y que conlleva a beneficios de largo plazo en las que deben estar centradas las actividades de los líderes organizacionales, será la revisión de su planeación estratégica. Incluir en esta revisión a un consultor que introduzca conceptos de valor en el largo plazo a través de los objetivos de desarrollo sostenibles, serán necesarios para garantizar no solo una rentabilidad sino la perdurabilidad en el largo plazo.

En Twitter @JnicaV

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