Por: Gustavo Gómez Córdoba

Juanes, Shakira, Fernán… ¿bacanes?

LAS ESTRELLAS DEL POP NO TIENEN que portarse bien para serlo. Por el contrario, la historia ha demostrado que el mal comportamiento llena estadios y vende discos.

Ahí están las obscenidades de Morrison, los vómitos mortales de Hendrix, las borracheras fenomenales de Robbie Williams, los piscinazos de Charly o las muñequeras narcóticas de Amy Winehouse para demostrar que, en el rock, ser un atravesado funciona.

Colombia, en insólita contravía a la violencia que espera el mundo de nosotros, no cuenta con estrellas de proyección internacional que encajen en el catálogo de miserias humanas del pop. Carlos Vives es un caballero, querido aquí, allá y donde quiera que vaya; hasta los cacos que lo atracan le presentan excusas. Juanes es bacanería pura, pues tiene la virtud de ser cálido, amable y sabe exhibir la naturalidad del hijo del vecino. Shakira, aunque agobiada por el rótulo de megaestrella que le colgaron del cuello –y por momentos algo desconectada de nuestros dramas cotidianos–, jamás ha disimulado lo orgullosa que está de ser colombiana. Los Aterciopelados han hecho de la paz y la ecología una sana obsesión y todos los demás (Cabas, Fonseca, Villamizar, Fanny Lu, Cepeda), sin excepción, tienen cinco sobre cinco en disciplina. ¿Y entonces?

Entonces es que en el arca de Noe de los medios ninguna especie ignora que debajo de esa atmósfera de cordialidad hay aires malucos que envuelven a Juanes y a Shakira. La molestia, que apenas si se alimentaba de alguna tinta de periódico, tomó forma pública con el concierto Paz Sin Fronteras, donde Juanes ofició de anfitrión y Shakira se hizo la de la agenda gorda. Resultado: en las calles de Locombia, Juanes reloaded y Shakira ‘pailander’. Vino más tarde una especie de efecto Soflán en la relación, gracias a la alianza de ambos con el Banco Interamerimorenito de Desarrollo para los conciertos benéficos que respaldó Alas (Organización América Latina en Acción Shakidaria). La dicha duró hasta que Juanes no se presentó en el concierto de México por providenciales fallas en las conexiones aeroportuarias.

Ahora Juanes se le mide a acompañar en París a Íngrid, en una presentación que coincide con la Independencia y con la única marcha criolla que parece contar con el visto bueno de uribistas, polistas, activistas, hípermegas, amargados profesionales, candidatos, Tola y Maruja, opinetas, conspiretas y directores de medios de comunicación. Juanes esperó hasta última hora confirmación de Shakira para que lo acompañara en Francia y, justo en el momento en que reconocía a través de Caracol Radio que ella no daba señales de vida, la barranquillera oficializaba su deseo de estar el 20 de julio en Leticia, cantando el himno nacional, con Álvaro Uribe, Lula da Silva, Alan García, las Fuerzas Armadas que tanto quieren a Juanes, Carlos Vives, los abuelos de la comunidad tikuna y el kit completo de la colombianidad (hasta Kapax estará, de tanga y boa en mano, para la foto). La decisión de Shakira ha sido interpretada por muchos analistas del desocupe nacional como un nuevo desplante al Rey de los Bacanes, y pavimenta el camino para que en un futuro haya una dolorosa devolución de atenciones.

Fernán Martínez, mánager de Juanes, declaró hace tres años: “Shakira tiene un talento muy grande, pero es un poco distante. Ahora le ha dado por hablar como argentina y dice cosas muy raras”. Shakira dijo entonces: “Me cuesta mucho creer que (Martínez) haya dicho cosas así, porque yo lo conozco como un caballero, una persona muy ubicada. Pero, bueno, los artistas a veces estamos rodeados de gente no precisamente lo mejor”. Álvaro Burgos, en su columna ‘Patojos famosos’ de El País, dejo caer hace unas semanas estas palabras: “(A Fernán) sólo le falta ser mánager de Shakira para que su éxito sea absoluto”. ¿Qué dirá Fernán?, ¿qué dirá Shakira?, ¿qué dirá Juanes?

Que no digan nada, porque el palo no está para declaraciones. A menos que sean de amor.

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Otra cosa: Cuando el presidente Uribe dice que en la celebración del domingo  “queremos anticipar el 20 de Julio de 2010”… ¿está hablando del Bicentenario o de ya sabemos qué?

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