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La brecha digital y la pandemia: mayor inequidad

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Rafael Orduz
30 de marzo de 2021 - 03:00 a. m.
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La pandemia aceleró la adopción de las tecnologías digitales que ya era, con anterioridad, vertiginosa. Sin embargo, las enormes desventajas de millones de colombianos de cara al acceso a internet y los dispositivos, en el momento en que se inician los confinamientos, se han convertido, después de un año de pandemia, en un muro descomunal de inequidad, no solo interna sino en contraste con el mundo.

El uso de las tecnologías se multiplicó por el trabajo y la virtualidad en la enseñanza. El comercio electrónico, la banca digital, los agendamientos y las consultas médicas virtuales se dispararon, aunque en medio de grandes diferencias en el grado de acceso a la conectividad y los computadores.

En el caso del trabajo, al lado de la quiebra de innumerables negocios en sectores directamente afectados por las medidas contra la pandemia, la conectividad permitió también que muchas empresas pudieran seguir operando por la vía de las comunicaciones digitales, a la vez que eludir, hasta cierto punto, las olas de contagios.

No obstante, en una economía como la nuestra, en la que cerca del 50% de los integrantes de la oferta laboral pertenecen al mundo de la informalidad, la proporción de individuos con posibilidad real de trabajar desde sus lugares de residencia es baja. Según CEPAL, en promedio para Amércia Latina y el Caribe, sólo el 21 % podría teletrabajar (la máxima tasa corresponde a Uruguay, con el 31%). Proporción que contrasta con el 40% en los Estados Unidos y Europa. De ahí que ante cualquier nuevo pico del covid, con alta probabilidad de ocurrencia ante la baja tasa de vacunación y la inmensa indisciplina social, las medidas de confinamiento serán difícilmente acatadas por los millones de compatriotas que tienen que rebuscar el sustento en la calle.

La mayor fuente de preocupación debe centrarse en los niños y jóvenes y las enormes por las abismales diferencias en las oportunidades de acceso a internet y que han quedado, prácticamente, por fuera de la educación en línea. Estamos pendientes de las cifras del Ministerio de Educación sobre niveles de deserción en todos los niveles educativos, del básico al superior. Las cifras serán, con certeza, alarmantes. Con los últimos datos del DANE disponibles (conocidos en 2019) se sabe que el uso de móviles y el acceso a TV a escala nacional es amplio (72% y 66% respectivamente); sin embargo, el porcentaje de hogares con acceso a internet es del 53% y a computadores portátiles del 29%. Las cifras son más inequitativas cuando se comparan las áreas rurales con las ciudades. Para el DNP, “…durante 2018 sólo el 4.3% de los hogares rurales contaban con conexión a internet fijo, en comparación con 50.8% en las zonas urbanas” (Conpes 4001, 2020).

Millones de niños que estaban matriculados y que por sustracción de materia, probablemente, perdieron un año en su educación.

Las brechas van más allá. El mundo se mueve velozmente hacia las nuevas ocupaciones en ámbitos como la inteligencia artificial, la biotecnología, las ocupaciones verdes, la economía del cuidado. Habrá, en los próximos años, alta demanda por nuevas competencias, incluyendo la de aprender a aprender, la de actualizarse en forma permanente, las emocionales. ¿Podrán nuestros jóvenes aspirar a participar en la nueva ola laboral a escala global?

Los jóvenes, tanto en en el trabajo como en el de la educación, son los más afectados.

Hora de que la larga fila de candidatos a presidente y los respectivos partidos y movimientos se pellizquen y cuenten cómo debe afrontar Colombia estos retos.

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Muyval(68260)31 de marzo de 2021 - 01:57 p. m.
Más que una brecha digital lo que tenemos es intoxicación tecnológica: celular, equipo de sonido, televisor no faltan hasta en los hogares muy pobres. El problema es que jamás estos equipos se utilizan para edificar. Con la ayuda incondicional del estado (licoreras, loterías...) y de la clase dominante (caracol, RCN...) nunca interesados en la educación, solo en el $ que viene del entretenimiento.
Atenas(06773)30 de marzo de 2021 - 05:21 p. m.
Muy interesante columna q' tampoco despierta interés entre las huestes de la famélica izq., q' solo está adiestrada p conspirar, regar cizaña y sembrar minas quiebrapatas. En efecto, a mi juicio, igual es el más lastroso efecto de la pandemia q' al ahondar la brecha más golpea a jóvenes desamparados, y jovenas, según el ridículo lenguaje incluyente, y a las mujeres. Atinada inquietud.
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