Por: Juan Carlos Botero

La Extradición Estratégica

DESDE 1997 SE HAN EXTRADITADO más de 1.000 colombianos a Estados Unidos, y el negocio del narcotráfico sigue intacto.

¿Eso significa que la extradición no sirve para combatir el tráfico ilegal de drogas? No. Significa que este instrumento judicial ha sido mal aprovechado. Porque si se empleara de forma más creativa, quizás la extradición podría eliminar el narcotráfico en el país.

A menudo los carteles de la droga que hoy existen en Colombia son rivales entre sí. Los que manejan una región se enfrentan a otros, o se disputan una zona con capos nuevos que aspiran a tomarse el negocio. Pero todos coinciden en su temor a la extradición y esa es la paradoja: en vez de dividir a los narcos, el recurso más temido por los mismos los lleva a unir fuerzas para combatirlo.

Sin embargo, la extradición se podría utilizar para dividir a los carteles y volver impracticable el narcotráfico en el territorio nacional. Tomemos el caso del cartel de Cali. Esta organización duró décadas penetrando la sociedad colombiana. Infiltró las finanzas, el comercio, el deporte, la cultura, la política, la justicia, el entretenimiento, el campo y la construcción. Por esa razón, alcanzó una solidez de hierro. No obstante, este cartel se desmanteló en un año. ¿Cómo? Gracias a la aplicación de una triple tenaza: el pago de recompensas, la depuración de la Policía y el Bloque de Búsqueda.

¿Por qué funcionó esa tenaza? El pago de recompensas hizo algo que el Estado no había podido: vulnerar el blindaje del cartel, pues tornó los guardaespaldas en posibles delatores, y eso llevó a los capos a desmantelar sus aparatos de seguridad. Por eso, al ser capturados, éstos siempre se hallaban solos. A su vez, el saneamiento de la Policía impidió la filtración de los operativos. Y el acoso del Bloque de Búsqueda asestó el golpe de gracia.

Hoy, en comparación, subsisten carteles menores. Son muchos, y son más discretos y por eso mismo más astutos, pero no cuentan con los recursos de los carteles de Cali o Medellín. Y se podrían acabar con la Extradición Estratégica.

¿En qué consiste esta fórmula? En utilizar la triple tenaza anterior (recompensas, Policía depurada y un nuevo Bloque de Búsqueda), más el uso de la extradición de manera provechosa. Es decir: se le aplica la extradición a todo narco capturado; se garantiza su no-aplicación a todo narco que se entregue y colabore con la justicia (mediante la delación de socios y rutas, entrega de bienes, etc.); y cualquier narco, si reincide en el negocio desde la cárcel o luego de purgar su condena, quedará de nuevo apto para ser extraditado. ¿El resultado? Si el cartel de Cali, un coloso de poder y corrupción, no soportó el acoso del Estado y se rindió ante la justicia (sin el temor a la extradición), los carteles que restan, gracias a la misma persecución estatal pero acompañada, además, de la Extradición Estratégica, tendrían que hacer fila para entregarse.

Debemos acabar con el narcotráfico en Colombia y en México, en donde el negocio ha crecido en tamaño y violencia. Por ello, un esfuerzo conjunto de todos los países en aplicar esta tenaza de cuatro uñas, la Extradición Estratégica, podría erradicar el narcotráfico en todo el continente.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Juan Carlos Botero

¿Una inocencia poco importante?

El diablo de Alexandria

Lo que hubiera podido ser

¡Bienvenidos al pasado!

La traición republicana