Por: Ramiro Bejarano Guzmán
Notas de buhardilla

La farsa

Néstor Humberto Mártínez (NHM) no se iba de la Fiscalía sin agotar sus viejas estratagemas.

Siendo ministro de Justicia de Samper renunció en medio del escándalo que él se inventó contra el ministro del Interior, Horacio Serpa, acusándolo de favorecer a los narcos en un proyecto de ley. El tiempo demostró que eso no fue cierto. Más tarde, como ministro de Pastrana renunció a las volandas para eludir una merecida moción de censura. Luego, en los tiempos de Juan Manuel Santos se retiró dando un portazo al Ministerio de la Presidencia, no sin antes asegurar su candidatura a fiscal. Y ya en ese cargo, cuando estaba en la lona por cuenta de Odebrecht, de la extradición de Carlos Mattos, de la preocupante y publicitada denuncia penal que en su contra formuló el abogado Álex Vernot —que no ha merecido la atención de la Comisión de Acusación manejada por el Centro Democrático (CD)—, entre otros desaciertos, NHM, invocando su “conciencia y su devoción por el Estado de derecho”, presentó renuncia irrevocable a su cargo, pero para salvarse de lo que se le viene.

NHM puso pies en polvorosa en la antesala de que la Corte Suprema apruebe una avalancha de impedimentos en su contra, los que, de decidirse, dejarán en los rines a este fiscal que hace rato tenía que haber renunciado. Ojalá la Corte resolviera estos impedimentos antes de aceptarle su renuncia, para que se comprenda la dimensión del artificio con el que NHM pretende salir en hombros de la opinión pública.

Pero NHM no es el único responsable de lo que está pasando. Sin duda Juan Manuel Santos va a tener que contar por qué se empeñó en entregarle la Fiscalía a una persona que, como NHM, era la menos indicada. Pero, sobre todo, el expresidente debe excusarse por esta pifia, e indemnizarnos revelando quién o quiénes le dieron el empujoncito para que incluyera en la terna a tan siniestro personaje. ¿El Grupo Aval?

También la Corte Suprema de la época tiene que asumir su responsabilidad en la designación de NHM como fiscal. Ya hoy no hay duda de que los magistrados Leonidas Bustos y Gustavo Malo, de la mano de Francisco Ricaurte —todos enjuiciados— junto con Ruth Marina Díaz y otras yerbas del pantano, intrigaron en favor de Martínez. Esa deuda clientelista la pagó NHM nombrando a Luis Gustavo Moreno como jefe anticorrupción, donde muy pronto terminó enredado en la podredumbre del cartel de la toga.

Y sostengo que la renuncia aparatosa de NHM fue un fraude, porque si él hubiese querido honrar su supuesto amor por el derecho, le habría bastado esperar a que se resolviera el recurso de reposición contra la decisión de no conceder la extradición de Santrich interpuesto por el procurador, o recapturar al exguerrillero en la puerta de la cárcel para enjuiciarlo por narcotráfico, como lo hicieron en un procedimiento que deja muchas dudas y que podría impedir la futura extradición. Prefirió irse antes, porque era la ocasión para lanzar una gigantesca cortina de humo sobre sus imborrables faltas, erigirse en adalid de la extradición y fungir como patriota en la lucha contra las drogas. Y, además, abusó de su investidura para exhortar a las gentes a que salgan a las calles dizque a defender la institucionalidad que él deshonró para siempre desde el mismo instante en el que puso sus pies en la Fiscalía. Es el abrebocas de la aventura de una constituyente que tiene por propósito derogar el impedimento para que el presidente eterno vuelva a la “Casa de Nari” o el inicio de la tiranía que ya acariciaron esta semana cuando pensaron decretar la conmoción interior para extraditar a Santrich, pisoteando la Constitución y el Poder Judicial.

Ahora los uribistas, el diario El Tiempo, el subpresidente Duque —en su nueva pose de bravucón indignado por la no extradición de un exguerrillero que no se le ha visto por los asesinatos de más de 400 líderes sociales— con su mediocre equipo de asesores propician el desafío de rogarle a NHM que retire su renuncia. Él sería capaz.

Lo que sigue será también otra tragedia. Uribe integrará la terna para fiscal y Duque no tiene cómo desobedecer la orden. Ya se ha visto que la justicia uribista utiliza a sus peligrosos alfiles, como en la Comisión de Acusación, para, al igual que NHM, proteger a los suyos y pasar viejas cuentas de cobro de los odios. Será peor el remedio que la enfermedad.

Adenda. Bien que haya caído en la Corte Constitucional el tramposo artículo hecho a la medida de Odebrecht para asaltar el erario.

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2019-05-19T00:00:52-05:00

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2019-05-20T12:57:16-05:00

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