Por: Ricardo Bada
Yo soy como el picaflor

La levadura de la humanidad

20 de agosto de 2018: la alumna de quince años Greta Thunberg se sienta delante del Parlamento sueco al lado de una pancarta donde ha escrito “Skolstreik för klimatet” (Huelga escolar a favor del clima). Y a partir de ese día dejó de ir a la escuela todos los viernes, dedicándolos a protestar contra la degradación del medio ambiente. Su ejemplo cundió pronto y hoy ya se ha convertido en una fecha fija de los calendarios escolares en todo el mundo, mal que les pese a los políticos que se enfrentan a esta revolución sin armas.

29 de junio de 2019: la capitana Carola Rackete desoye las órdenes del ministro italiano Salvini, que le prohíben atracar en un puerto italiano, en este caso Lampedusa, el Sea Watch 3, con 53 fugitivos del terror a bordo. Inmediatamente de haberlo hecho es detenida por la Policía, no sin declarar a la prensa: “Soy blanca, alemana, nacida en un país rico y cargo un pasaporte correcto. Siento la obligación moral de ayudar a aquellos que no tienen las mismas oportunidades que yo”. Añadiendo que si los tribunales italianos no la absolviesen, ya lo harán los libros de historia.

7 de julio de 2019: la selección femenina de fútbol de Estados Unidos gana por segunda vez consecutiva el campeonato mundial. Su capitana, Megan Rapinoe, fue elegida la mejor jugadora del torneo y en unas declaraciones anteriores a la victoria contra Holanda dejó dicho más claro que el agua: “I’m not going to the fucking White House” (frase que no necesita traducción alguna), y explicó que no lo haría porque, a su juicio, the fake president es un sexista, un racista, un estrecho de miras… y ni siquiera es una buena persona.

Tres fechas a recordar, tres mujeres poniendo en ridículo el mundo machista y heteropatriarcal en el que viven, en el que vivimos. Un mundo donde fantoches como Berlusconi en su momento, cobardes como George W. C. Bush en el suyo, y figuras tan moralmente dudosas como Putin y the fake president, Maduro y Daniel Ortega y compañía hacen y deshacen a su antojo. Uno se los imagina de mañana, al levantarse y mirarse en el espejo preguntándole si no son lo mejor de la especie humana. ¡Payasos!

Pero unos de quienes hay que temerlo todo. Baste pensar que el megalómano de la Casa Blanca cree a pie juntillas que lo del cambio climático es mentira. Incluso dizque anda pensando comprar Groenlandia para darle el mismo trato expoliador a que está sometida Alaska, un tema al parecer tabú en los medios de masificación comunicada.

Frente a tanta estolidez, tanta estulticia, tanta estupidez, las conductas ejemplares de esas tres mujeres, demostrando una vez más (de las muchas que las mujeres lo han demostrado a lo largo de la historia) que son ellas la levadura de la humanidad.

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