Por: Aura Lucía Mera

La Pola Democrática

He escuchado muchas sandeces en mi vida, pero esta última es la cereza del postre. Que un representante a la Cámara, curiosamente destacado en su labor por los derechos humanos, le dé cuerda a un juez de Bogotá para que falle a favor de ordenar cambiar el lema de “Bogotá mejor para todos”, por “Bogotá mejor para todos y todas”, ya raya en la total imbecilidad o alienación mental.

Primero, no entienden de gramática. No sé cómo han podido ocupar cargos de importancia. Bueno, eso no cuenta. Como dice el tango, “cualquiera es un señor (o señora), cualquiera es un ladrón (o ladrona), cualquiera es un senador (o senadora)”. Cualquiera es representante (o representanta) a la Cámara o Cámaro.

Lo curioso es que el congresista pertenece a y es vocero de un partido totalmente machista, el Polo Democrático, que debería entonces denominarse Polo y Pola Democrático(a), pues por poco femenina que se vea Clara López Obregón, es una mujer, ella sí con los cojones y cojonas bien puestos y puestas.

El Día de los Muertos se acabó. De ahora en adelante, en noviembre tendrá que celebrarse el Día de los Muertos y Muertas. Me pregunto también si la Navidad es machista, porque celebramos al Niño Dios y no fue Niña. ¿El Salvador tenía necesariamente que ser hombre? Se llamaría Jesusa. Y punto.

El Congreso es un recinto machista. Debería llamarse la Congresa. Y las gallinas también están obligadas a poner huevas y no huevos. Y el corazón late a un ritmo machista desenfrenado: debería ser la corazona que late impulsada por las arterias, estas sí muy femeninas.

El automóvil o el carro corren el mismo riesgo de caer bajo tutela. Para ser incluyentes, deberían denominarse la automóvila y la carra, y así sentarnos todos y todas sin resentimiento.

La política es transgénero, porque los políticos se dedican a ella con fruición. Lo mismo la mermelada que procrea enmermelados. Los vendedores de perros calientes, o le añaden las perras, o les quitan la licencia, o pueden hacer una alianza, ahora tan de moda, con las hamburguesas; porque los hamburguesos no inspiran.

Menos mal que al sándwich lo gesta la sandwichera, o si no estaríamos en un lío apetitoso. El queso y el jamón se pueden ver afectados si al del Polo le da por ordenar que sean la quesa y la jamona. Nadie se atrevería a comérselas, apuntándose mejor al perro o la perra, pero bien calienticos y calienticas, sin sufrir acoso ni discriminación.

Menos mal que los ferrocarriles se acabaron, porque estaríamos obligados a montarnos en las trenas de las ferrocarrilas. Y que la Flota Mercante se la robaron, porque viajaríamos en barcas.

Me considero de todo, o toda, menos feminista fundamentalista. Es más, esos especímenes o especímenas de mi especie me producen alergia. Lo mismo que las iglesias cristianas, donde los cristianos y cristianas dejan sus ahorros del mes para que unos cuantos pícaros y pícaras, en nombre de dios o la diosa, se enriquezcan a su antojo. Igual que los ordoñistas que queman libros y ganan libras.

¿La Pola Democrática defiende los derechos humanos o las derechas humanas? El juez le debería pedir al Niño o Niña que le regale en esta Navidad un diccionario de gramática. No le vendría mal. A lo mejor el resto de sus fallos son acertados y acertadas. No lo conozco, pero cayó en la trampa de La Pola Alirio Uribe. Qué lástima.

Posdata: la única diferencia en los aspirantes al Congreso(a) o la Cámara(o) es que hace unos años los “delfines” eran “gente bien”, y ahora son “medio pelo”. El baile y la farsa son iguales… ¡Han cambiado los invitados al festín!

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Aura Lucía Mera

Recreos horizontales

¿Libre personalidad?

Oiga, Mire, Lea

¡País mezquino!

¡La lupa interior!