Por: Salomón Kalmanovitz

La polarización y la economía

El crecimiento de la economía durante el primer trimestre del año fue menor al esperado por el Gobierno y varios medios financieros. Creían que sería mayor al 3,2 % y fue del 2,8 %, explicado en lo fundamental por la considerable contracción que obtuvo la construcción, algo que también incidió en el aumento del desempleo. Simultáneamente, la calificadora de riesgo Fitch cambió la perspectiva de Colombia a negativa, al considerar que el Gobierno dio una mala señal al flexibilizar la regla fiscal y a que incumplirá su meta de déficit fiscal de 2020. Para rematar, Fedesarrollo registró en su encuesta un deterioro de las expectativas del consumidor que se puede expresar en una reticencia a gastar y, por lo tanto, deteriore la demanda interna que está liderando el crecimiento.

El gerente del Banco de la República, Juan José Echavarría, expresó lo siguiente: “me temo que (esta situación) tiene que ver con la polarización política del país, que está afectando el comportamiento de la tasa de cambio”. Indicó, además, que “hay malestar en los mercados al no saber qué está pasando en la economía”. También aseguró que el crecimiento de las inversiones en Colombia ha sido del 0 %. “Sí veo mucha incertidumbre en términos económicos en nuestro país”, agregó. El senador Uribe Vélez respondió enardecido con un tweet pobremente redactado que decía del gerente del emisor: “alcahuetaron a Santos, derroche, mermelada, impuestos elevadísimos e impunidad”. Es que el Centro Democrático destila odio y confrontación por doquier.

Lo cierto es que, como lo expresó preocupado el gerente del emisor, el dólar anda disparado, en parte por la mala vibra de Trump y su guerra comercial contra China, pero también por la polarización política que divide y confunde al país. De hecho, el peso colombiano es una de las monedas de peor comportamiento después de las de Argentina y Turquía.

¿A qué se debe esta situación?

Primero, a la conducta destructiva del Centro Democrático frente a su propio Gobierno y frente a los otros grupos políticos, que le ha hecho perder gobernabilidad a Duque y explica el gran número de sus iniciativas legislativas que han sido hundidas. El ataque contra el banco central busca deslegitimar una de las instituciones fundamentales que regulan la economía, algo que ya se ha visto en relación con otras instituciones del Estado, como la justicia transicional y con las cortes que no obedecen los deseos del líder del Centro Democrático. ¿Estará buscando una crisis generalizada que obligue a una constituyente que cambie las reglas de sucesión de la Presidencia?

Segundo, la perspectiva de un desequilibrio fiscal profundo el año entrante, propiciado por el sabotaje a un proyecto tributario que no era el mejor, pero que por lo menos buscaba el equilibrio de las cuentas fiscales; el partido de Gobierno convirtió el proyecto en una lluvia de aguinaldos para las empresas y mano dura contra la clase media, pero sobre todo cavó un enorme hueco fiscal para 2020.

Tercero, el maltrato al resto de partidos políticos evidentemente ha polarizado el ambiente y hace difícil llegar a acuerdos que puedan servir para hacer aprobar proyectos tan importantes como el de pensiones, la regulación de la banda ancha (crucial para la economía naranja) y la segunda reforma tributaria para salvaguardar los equilibrios macroeconómicos del país. Por eso 2020 será el año en que estaremos en peligro.

 

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