Por: Carolina Botero Cabrera

La revolución en la era digital necesita más derechos digitales

Gracias a una invitación de Tigo asistí esta semana al 2do Foro rEvolución en la Era Digital. Aunque ha evolucionado la forma de ver la ciudad inteligente, hace falta conectarla mejor con los derechos digitales.

La exposición de Marcelo Cataldo, Presidente de Tigo Colombia, fue impactante. Las cifras de proyección de crecimiento de ciudades, cambio climático, desempleo, etcétera, logran en el espectador el efecto: necesitamos pensar en cómo usar la tecnología para mejorar nuestra vida y entender que en la ciudad todo impacto que logremos es mayor.

Es importante resaltar que Cataldo insistió en que no se trata de tecnología por tecnología. El rol de la ciudad inteligente depende de que se ponga a las personas en el centro, depende de buscar respuestas a las preguntas importantes, es decir, ¿la tecnología para qué? Además, me gustó que cerró su presentación advirtiendo sobre la necesidad de pensar en que debemos estar preparados para reaccionar a los efectos e impactos negativos del uso de la tecnología. De su presentación, queda claro también que no hay un único modelo de ciudad inteligente, que es el contexto el que debe guiar el modelo que se implemente en cada ciudad.

Ahora bien, hubo un gran lunar: su visión de la videovigilancia. Cataldo sigue la corriente más tradicional en los temas de ciudades inteligentes cuando asume que más videovigilancia es mejor, sobre todo si va interconectada con la policía. En esto tiene una visión de la tecnología como solución para la seguridad ciudadana y no la cuestiona.

Cataldo elogió las más de 2 millones de cámaras desplegadas en China, que pueden incluso identificar a cualquiera en segundos en Pekín, y las comparó con el número de cámaras de Bogotá, Medellín o Cali. Sugirió que nos falta trecho por recorrer. Esta afirmación no mereció matices como los que han llevado a San Francisco a desechar esta opción porque el modelo policivo para combatir el crimen no tiene la efectividad a la que aspira y sí problemas de sesgos y discriminación. De hecho, el problema se evidencia en China: en Xinjiang la video vigilancia se usa para perseguir y atormentar a la minoría Uyghur.

Despuése esta presentación seguía el invitado especial del foro en temas de ciudades inteligentes, el exalcalde de Barcelona Jordi Hereu. La administración de Hereu hasta 2011 catapultó a Barcelona como ciudad que disputa los primeros puestos de cualquier ranking en ciudades inteligentes. La presentación de Hereu movió al auditorio a pensar que en una ciudad habitable la tecnología tiene un rol a jugar. También puso a las personas en el centro y afirmó que las preguntas son clave para la resolución de los problemas de las personas.

De la presentación de Hereu me quedo con la respuesta que dió a Cataldo sobre la video vigilancia para las ciudades. Le dijo que en Barcelona las cámaras no son para vigilar a la ciudadanía, como sucede en China, no son para recoger datos de los individuos y se pone mucho cuidado en lo que pasa con los datos que se recogen. Además señaló que la tecnología en su ciudad debe servir para más democracia, agregó algo diplomático como: “claro, eso es un tema de cultura, y en eso Barcelona lo tiene claro, no aceptamos menos libertades”.

Considerando la capacidad de las empresas para modelar las políticas públicas, no es menor escuchar a un líder del sector de telecomunicaciones del país recordando que la tecnología debe estar al servicio de las personas, que podemos diseñar nuestro modelo de acuerdo con el contexto y que la pregunta de la tecnología para qué, es clave.

Por eso, quiero proponerle a Tigo, y a todos nuestros líderes del sector privado, tender puentes con la sociedad civil. En contextos como el colombiano, la tecnología debe promover democracia, por eso debemos cuestionar y debatir afirmaciones como que la ciudad inteligente requiere videovigilancia como “la” forma de garantizar seguridad.

Para mí, la última diapositiva de Cataldo y de Hereu, habría sido aquella en la que nos mostraban la última moda en ciudades inteligentes: la protección de los derechos digitales de sus habitantes. En esta diapositiva estarían las imágenes de Barcelona, Nueva York y Ámsterdam y las palabras “2018 - Coalición por los Derechos Digitales”.

Y permitiría explicar la declaración internacional firmada por estas tres ciudades en 2018 para proteger los derechos digitales de la ciudadanía. El expositor diría que la declaración se basa en la idea de que se puede hacer compatible el despliegue de tecnología con el respeto a los derechos de las personas, de modo que los derechos con que contamos fuera de línea existan y se garanticen en línea.

Y es que Barcelona también es líder en esto. Aunque durante los últimos años la alcaldía de esa ciudad cambió de partido político, la última administración siguió empujando ese liderazgo de ciudad inteligente y encumbró más la privacidad, la seguridad y el respeto por los derechos humanos como motores de una ciudad inteligente para las personas. Esto reafirma lo que dijo Hereu, está en la cultura de su ciudad y no importa quien la lidere.

Por eso, cuestionemos la tendencia de nuestras ciudades colombianas hacia el modelo policivo de video vigilancia, reafirmemos una cultura ciudadana donde la arquitectura de tecnología de la ciudad inteligente es respetuosa de los derechos digitales. Al final la pregunta provocadora es ¿Cuál será nuestro modelo?, ¿China o Barcelona?

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