Por: Mauricio Rubio

Las guerrilleras y sus admiradoras

"Las FARC son un paso para la liberalización y la madurez femenina. Es decir, se rompe con los estereotipos tradicionales de lo femenino y lo masculino. La mujer que ingresa a las FARC deja de ser una mujer subordinada, maltratada, sin importancia, dedicada exclusivamente a las labores domésticas para convertirse en una mujer libre, importante como consecuencia de su rol dentro de la organización y con poder dado por el arma que porta".

Esta conmovedora Oda a las Farianas no sale de Anncol, ni es
la transcripción de alguna de las entrevistas concedidas en la
Habana por Tanja Superstar. La tomé de un trabajo de grado,
pero no de la Universidad Patricio Lumumba o de una militante de
la JUCO. Se trata de una tesis Uniandina.

No es un texto de hace varias décadas cuando, con la crema de la
intelectualidad, los estudiantes se atrevían a pensar empezando
a luchar y el modelo de guerrillera era la Chiqui que doblegó a
Turbay. Tampoco se trata de uno de esos trabajos que se hacían
en la biblioteca leyendo doctrinas decimonónicas que luego se
rumiaban en un bailadero de salsa. Es una investigación reciente
con minucioso trabajo de campo y entrevistas a profundidad con
una docena de desmovilizadas de las FARC.

La solidez del planteamiento sobre la emancipación de las
guerrilleras así como la sindéresis de la autora se hacen evidentes
con algunas citas complementarias.

“Cuando la mujer decide tener un compañero estable, la pareja
plantea su situación al comandante y él decide si se puede o no se
puede aceptar … nada de andar dándolo por ahí al uno y al otro
porque allá eso es jodido, allá la disciplina es berraca”.

“(Las campesinas) llegaban y como había muchos más hombres
que mujeres entonces eran como los buitres: uy llegó carne
fresca. Entonces las muchachitas sin experiencia, los muchachos
les caían y las muchachas se dejaban llevar”.

“(A las peladas) las paran delante de todo el personal de la
compañía y les han dicho: ustedes confundieron FARC-EP con
BAR-EP, y les han dicho si ustedes quieren ganarse el cartón de
prostitutas por qué no se quedaron en la civil”.

“Al indagar si las mujeres tenían la posibilidad de tener un
compañero sentimental civil se afirmó que a ellas no les era
permitido tener ese tipo de relaciones … a los hombres sí”.

A la politóloga el asunto de la anticoncepción forzada no le parece
una imposición, aunque para las mujeres entrevistadas “es como
una norma que uno tiene que cumplir allá, uno siendo guerrillera
y poniéndose a tener hijos sabiendo que no los puede tener allí”.

“Un hijo le robaba la moral al guerrillero, le quitaba el amor
revolucionario por el amor de ellos. Es por eso que dentro de
las FARC se tiene establecido que las mujeres que queden en
embarazo tienen que abortar … Pese a esa norma hay ocasiones
en las que a las mujeres se les permite tener su hijo pero son
sancionadas … desde cargar 100 viajes de leña, hacer trincheras,
cortar a machete el monte para poder sembrar”.

“Cuando nace el bebé las dejan los primeros meses y después el
bebé es entregado a una familia que lo pueda mantener”.

No sólo el mamertismo y la extrema derecha le restaron sentido común, base empírica
y pertinencia a los debates sobre el conflicto. Esta tesis es una
muestra, que da grima, de los estragos del discurso sobre el
enfrentamiento universal entre géneros cuyo corolario local,
según la graduanda, es que una actividad criminal con renuncia
total a los derechos sexuales y reproductivos, es preferible a la
vida de muchas colombianas que, sin poder ilustrarse y forjarse
una carrera en las cumbres de los Andes, optan por el guión
estereotipado de la pareja, los hijos y la crianza.

http://mrp-ee.blogspot.fr
 

 

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