Por: Beatriz Miranda

Las reformas de Macri

Aproximadamente 33.000 argentinos salieron a votar en las elecciones legislativas disputadas por el macrismo, el kirchnerismo y el peronismo. La jornada electoral fue uno de los mayores desafíos para el gobierno de Mauricio Macri: no sólo recibió apoyo, sino que su partido obtuvo una mayoría en el Congreso, lo que le dará un margen político clave.

Con el apoyo incondicional de los mercados, los medios y el valor del dólar estático, el gobierno de Macri ya se consideraba desde antes el gran ganador.

La aparición del cuerpo de Santiago Maldonado, el joven activista que defendía los derechos de los pueblos mapuches, desaparecido hace aproximadamente tres meses, parece no haber incidido en el panorama político del país.

En Argentina, como en muchos países del continente, la palabra desaparecido trae a la memoria el imaginario de la dictadura militar de los años 70 y 80, cuando las personas eran torturadas, secuestradas, ejecutadas o simplemente “desaparecidas”.

Es bueno recordar que Macri venció en las elecciones de 2015 con una pequeña diferencia de votos y con la promesa de que la normalidad “volvería al país y que eliminaría la mala gestión” del gobierno de Cristina Kirchner.

Desde el primer momento, Macri hizo apuesta por deducciones fiscales y pagos a los fondos buitres, con el objetivo de a sacar Argentina del default. Para algunos, terminó el ciclo de cesación de pagos; para otros, hipotecó el crecimiento económico de Argentina por décadas.

La Argentina de Macri liberó el tipo de cambio del peso argentino y disminuyó las restricciones comerciales, pero la mayoría de la gente aún no siente todo el efecto de estos cambios en su cotidianidad. La otra piedra en el camino de Cambiemos es la alta inflación, que en 2017 podrá llegar a 25 %.

No obstante, según el diario La Nación, la mayoría de los argentinos siguen esperando del gobierno de Macri una transformación del país, sobre todo en lo que se refiere a una necesaria reforma jurídica y a la ética.

Ahora Macri podrá profundizar reformas estructurales, sobre todo en el área económica y tributaria, las cuales no beneficiarán a la mayoría de la población, pero darán la sensación de cambio a sus electores y seguridad a los intereses externos.

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