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En respuesta al editorial del 4 de octubre de 2022, titulado “Segunda vuelta en Brasil con un país polarizado”.
El editorial de El Espectador sobre las elecciones presidenciales en Brasil expresa, entre otras cosas, lo siguiente: “A pesar de que se le concedió la libertad (a Lula da Silva), no fue por las pruebas de inocencia presentadas, sino porque el juez que llevó la causa no era el competente para hacerlo”. Abajo, la indicación de dos imprecisiones que necesitan ser corregidas y un par de comentarios sobre los resultados de las elecciones:
1) En primer lugar, la Corte Suprema de Brasil declaró incompetente al tribunal de Curitiba y no al juez Sergio Moro. En otras palabras, no encontró correcto que los actos de un presidente de la república, quien desarrolla sus acciones gubernamentales desde la sede de la capital nacional, Brasilia, sean juzgados en otro foro que no sea el de esta ciudad.
Al juez Sergio Moro, diferentemente, la Corte Suprema lo consideró parcial, lo que es mucho más grave. El juez, supuestamente, habría diseñado con la Fiscalía las estrategias de acusación, estudiado los momentos políticos de publicar algunas informaciones y no habría dado a la defensa las garantías suficientes para que ejerciera su mandato.
2) La segunda imprecisión de la afirmación se relaciona al final de la historia; es decir, el proceso no se acabó allí. Todos los alegatos y las supuestas pruebas fueron enviados a otro juez, en Brasilia, y este consideró que el material acusatorio era insuficiente para dar inicio al proceso, considerando, entre otras cosas, la edad del acusado.
De esta forma, el expresidente no fue absuelto porque no hubo proceso, y no hubo proceso porque las acusaciones realizadas no estaban suficientemente fundamentadas, y estas no tenían fundamento porque así lo consideró un juez imparcial. La Fiscalía no volvió a acusar… ¿Por qué será?
Sobre los resultados de las elecciones vale destacar que las encuestas estaban correctas cuando afirmaban que (1) Lula ganaría, (2) él estaría cerca de ganar en primera vuelta y (3) Bolsonaro estaría en segundo lugar. El descache estuvo en afirmar que el segundo colocado estaría por debajo del 40 % o alrededor de los 37 puntos porcentuales. El 43 % alcanzado por Bolsonaro, aunque no sea un error tan grande, considerando un margen de error del 2 %, hace que los bolsonaristas se posicionen con mucha más motivación para la segunda vuelta. Las ventajas de verlos “animadinhos” es que las críticas a las urnas electrónicas desaparecieron, la democracia vuelve a respirar sin amenazas y el proceso parece caminar dentro de su normalidad. Amanecerá y veremos.