En respuesta al editorial del 26 de septiembre de 2022, titulado “Las mujeres iraníes contra los ayatolás”.
La sección de Prensa de la Embajada de la República Islámica de Irán saluda al prestigioso periódico El Espectador y en relación con el editorial titulado “Las mujeres iraníes contra los ayatolás”, publicado el 26 de septiembre, manifiesta lo siguiente:
El Medio Oriente, donde se encuentra Irán, siempre ha llamado la atención de los países y las grandes potencias por varias razones, incluidos los ricos recursos naturales y una ubicación geográfica importante. En especial después del descubrimiento de enormes yacimientos de petróleo en esta región, las superpotencias del mundo siempre lo han codiciado y hay una historia llena de injerencia, la caída de gobiernos independientes y la guerra de estas superpotencias para lograr sus intereses ilegítimos.
En nuestro país, Irán, el derrocamiento del gobierno democrático de Mossadegh y la imposición de una guerra de ocho años, con 270.000 mártires y un esfuerzo de 42 años para derribar el sistema político, que se opone a sus avaricias, han sido los hechos llevados a cabo por superpotencias.
Durante las últimas décadas, las superpotencias mundiales han intentado frecuentemente aprovechar las protestas gremiales y sindicales legítimas para lograr su objetivo, que es el colapso del sistema político y el caos en Irán. Esto también es completamente visible en el reciente caso de señora Mahsa Amini.
Con respecto a la muerte de la señora Amini, desde los primeros minutos, el Gobierno, el Poder Judicial y el Parlamento formaron varios equipos para investigar acerca de este incidente. También se formó un equipo médico especial compuesto por los jefes de la Organización de Medicina Legal, la Organización del Sistema Médico y representantes de algunas asociaciones médicas no gubernamentales para que investiguen el caso de la señora Amini y reporten la causa de su muerte en el menor tiempo posible.
Desafortunadamente, algunos países europeos y organizaciones internacionales de derechos humanos, en una acción precipitada y por supuesto política, hicieron denuncias sobre la golpiza a la señora Amini, las cuales, con base en las investigaciones preliminares y el informe del hospital Kasari (donde fue ingresada), fueron rechazadas. Sin embargo, la causa de la muerte está bajo investigación y sus resultados serán determinados e informados próximamente.
En ningún lugar del mundo manifestaciones que van acompañadas de violencia, porte de armas blancas y de fuego, y destrucción de bienes públicos y privados se denominan manifestaciones pacíficas. En Irán se realizan cada año cientos de manifestaciones y protestas pacíficas sin ningún problema, pero lo que se observó en algunas ciudades iraníes en los últimos días ha ido acompañado de acciones violentas y espantosas, así como vandalismo y daños a la propiedad pública y privada de los ciudadanos. Los alborotadores invitan y animan a todos a enfrentarse a la policía y destruir la propiedad pública y privada.
Durante estas manifestaciones destructivas, muchas propiedades públicas y privadas fueron incendiadas o saqueadas; algunos funcionarios del sistema judicial y gente común perdieron la vida o resultaron heridos por las armas blancas y de fuego de estos alborotadores. Los centros administrativos indefensos y los servicios públicos, como bancos, cajeros automáticos, ambulancias, transporte público, vehículos de policía, bomberos y lugares religiosos, fueron ampliamente atacados y muchos de estos centros fueron destruidos e incendiados.
Obviamente, el uso de armas y equipos intimidatorios, recurrir a la violencia contra el pueblo y las fuerzas policiales, atacar los bienes y lugares públicos, gubernamentales y privados e incendiarlos, cerrar vías públicas y saquear la propiedad de la gente no son ejemplos de las protestas pacíficas y causan responsabilidad legal. Tales comportamientos violentos y portar armas en manifestaciones está en completo contraste con las normas internacionales de derechos humanos.