Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
En respuesta al editorial del 4 de abril de 2023, titulado “La economía colombiana da buenas señales”.
Sería importante preguntarles a los comerciantes e industriales, junto con sus agremiaciones respectivas, Fenalco y la ANDI, si consideran que la economía está mostrando señales de recuperación. Veamos algunas cifras desalentadoras: según Valora Analitik, en marzo pasado se registró la cifra de ventas de vehículos nuevos más baja en 14 años, mostrando un decrecimiento acumulado del 17,2 % para el primer trimestre de 2023 frente al año anterior. La venta de vivienda nueva, gran jalonadora de la economía, entre otras, por su alta empleabilidad de mano de obra, también presenta una caída del 64 % en vivienda de interés social en febrero de este año, aspecto que calificaron ustedes como de “vacas flacas” en uno de sus artículos.
Si bien la disminución constante en la tasa de desempleo es una buena señal, la baja en la informalidad no lo hace al mismo ritmo, agravando la problemática de la precarización laboral que nos agobia desde hace años. Adicionalmente, la última medición del índice de confianza del consumidor arroja que se mantiene una baja disposición para la adquisición de vivienda, carros y bienes durables.
Es evidente que el consumo de los hogares no va bien, de otra forma no se explica que varias entidades financieras hayan decidido disminuir sus tasas de interés por compras con tarjeta de crédito, cuando sus intereses bordeaban la tasa de usura. Eso no fue de queridos los bancos con sus clientes.
Si el propósito fundamental es atajar la inflación desbordada enfriando la economía, el Gobierno lentamente está haciendo un buen trabajo en ello, pero no es lo mismo decir que la inflación está comenzando a ceder a decir que la economía está dando buenas señales de recuperación, sobre todo cuando no se están resolviendo de fondo indicadores macroeconómicos como los déficits fiscales y comerciales, mejorar el índice Gini, reducir los niveles de pobreza y de informalidad, para que no nos conformemos con pañitos de agua tibia y logremos realmente ser una sociedad que crece de manera sostenida acompañada de bienestar y calidad de vida para su población.