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Un sistema de liderazgo social real para poder ser serios

Antieditorial

06 de abril de 2014 - 09:30 p. m.

Se utilizan editoriales para pedir seriedad en los partidos políticos, pero analicemos qué son: en Colombia, los partidos son unos grupos de personas que de alguna manera se relacionan o se identifican con uno u otro partido político, que históricamente surgieron del centralismo de Bolívar y del federalismo de Santander, que después se transformarían en artesanos y comerciantes para finalmente ser conservadores y liberales.

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Con la revolución de octubre de 1917 en Rusia, llegaron nuevos vientos en cabeza de María Cano, que motivó las arengas de Gaitán, que con su muerte daría paso a una tercería política que con la evolución de los acontecimientos, enmarca una época que aún ensangrienta nuestro país.

Hoy por hoy, todos los partidos, se devanan los sesos buscando ideas para convencer al pueblo para que voten por ellos, por eso no son serios, porque sabemos que siguen gobernando los mismos grupos de familias que con su influencia política canalizan el interés de los potentados y sus monopolios para financiarse, estableciendo un sistema supuestamente democrático, porque seguimos igual al siglo XIX, dependiendo de los gamonales y su dinero, quienes realmente son los que se benefician del poder para aumentar sus riquezas acomodando las leyes a su beneficio a través de sus esbirros politiqueros.

En ese orden de ideas, la supuesta “democracia” que tenemos no le sirve al pueblo, que es el que pone los muertos y su trabajo para que los dueños del poder sean más poderosos, pero lo más grave es que no tenemos quien nos represente de verdad, porque los políticos de turno tienen que pagar las costosas inversiones de su elección a sus mentores haciendo que la recuperen de cualquier manera, y ese dinero sale del erario, que debería estar al servicio de la comunidad.

El liderazgo resultante no es real, prácticamente se convierte en un poder hereditario y en algunos casos el resultado de inversiones con dineros sucios, lo que hace que la actual “democracia” sea un sistema decadente, que genera disputa por el poder entre la derecha, que es la que se beneficia con nuestra riqueza y en este momento domina en el Estado (liberales y conservadores son de derecha), y la izquierda, que está desacreditada en el mundo porque está restringida a dogmas como “La paz es la ausencia de oposición al socialismo que representa el Estado”, que inducen al mal manejo económico como en Venezuela.

Los políticos, sean de derecha o de izquierda, y el sistema democrático, en sí, representan corrupción inevitable y un desperdicio de recursos innecesarios. Para Juan Pueblo, en el actual sistema los ricos nos esclavizan porque tienen el poder y con la izquierda, los miembros del partido tendrían el poder para obtener la riqueza, entonces, el resultado es el mismo.

¿No sería mejor tener un sistema más racional, basado en la familia y en el conocimiento colectivo de las comunidades, sin separar la administración social de la producción para generar un liderazgo real que gerencie las comunidades en forma técnica por resultados económicos?

A este modelo de liderazgo se le puede llamar Noocracia (noos= conocimiento y kratos= pueblo), utilizando el conocimiento colectivo y la razón para manejar la riqueza, evitando los monocultivos para recuperar los ecosistemas al aplicar un manejo integrado de la tierra, que utilice más mano de obra y garantice el autoabastecimiento básico de las comunidades.

Hay que explorar otra posibilidad de un cambio real para no seguir en la miseria.

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