Una nueva Constitución para Colombia
Francamente, estoy en desacuerdo con su editorial del domingo 1 de marzo de 2026, titulado “La Constitución no es el obstáculo a más democracia”. La Constitución que Colombia necesita supera el dilema de más o menos democracia, abriendo el campo a nuevas e importantes realizaciones políticas y a un mejor gobierno en las circunstancias actuales, muy distintas a las del año 1991, cuando se promulgó la Constitución vigente.
Comparto con El Espectador las propuestas constitucionales que me motivan, patrióticamente de cara al futuro, a partir de hoy:
1. Reforma geográfica y territorial, reduciendo el costo burocrático y fiscal, absurdo y ruinoso, de 23 departamentos y 23 gobernaciones, cuando 8 regiones serían suficientes: Caribe, Gran Antioquia, Gran Santander, Pacífico, Orinoquía, Amazonía, Región Central (incluyendo a Bogotá) y el Macizo Colombiano, mayor fábrica de agua del país y que necesita protección total inmediata.
2. Coordinación permanente con los cuatro países fronterizos y hermanos andino-amazónicos —Ecuador, Venezuela, Perú y Panamá— con fines de defensa ecológica y de progreso económico y social, incluyendo una moneda común.
Bienvenida, con estos y otros posibles objetivos, la Asamblea Constituyente propuesta por el Gobierno del presidente Gustavo Petro, que habrá de decidirse próximamente, en un momento en que todos los países del mundo están revisando sus relaciones internacionales por razones económicas, políticas y militares.
Eduardo Mariño
Un sueño de país desde la distancia
Hace más de 60 años vivo fuera de mi país, Colombia. Nunca había sentido tanto miedo ante la violencia que es la sombra de todo colombiano como ante estas elecciones.
Si lo que su editorial, titulado “Colombia eligió con entusiasmo y tranquilidad”, anota sobre las elecciones del 8 de marzo de 2026 —la tranquilidad en los comicios, la normalidad democrática y la naturalidad parlamentaria— se mantiene y se elige un presidente fuera de lo tradicional, me alegrará mucho que la razón haya regresado al país y que se pueda vivir y elegir un futuro mejor, en paz y duradero.
Hugo Hernández Gómez
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