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Efectos de un salario mínimo emocional
A propósito del editorial del 2 de enero, titulado “El debate engañoso sobre el mínimo”. El debate del salario mínimo, para ser técnico y objetivo, debió tener en cuenta las siguientes posturas: la Teoría de la productividad marginal, la Teoría de la negociación del salario, la Teoría del empleo y la infaltable Teoría de la competencia. Ahora bien, que el señor presidente Petro haya obviado los soportes técnicos para, mediante un decretazo, aumentar el salario mínimo traerá para los más desfavorecidos (trabajadores independientes e informales) una pauperización salarial que, a su vez, generará una cascada de pobreza monetaria y multidimensional, aunada al incremento de la violencia.
Lo que hizo el señor presidente Petro al decretar un salario mínimo emocional fue nivelar por debajo al noventa y siete por ciento de los colombianos en la pobreza y ubicar al tres por ciento de los colombianos ricos en el club inalcanzable de los megarricos.
Emel Jiménez Ochoa
Un aumento lógico del mínimo
En respuesta al editorial del 2 de enero. El presidente Petro tiene toda la razón. El incremento del salario mínimo, a partir del concepto de “salario mínimo vital”, que no es individual sino familiar, tiene en cuenta adicionalmente otras variables, tales como el número de personas de una unidad familiar en Colombia (4) y el promedio de las que trabajan en ella y contribuyen a su sostenimiento (1,5). El incremento del 22,7 %, además de corregir en parte la brecha entre los bajos y los altos salarios, dinamiza la economía y genera el “círculo virtuoso de la riqueza”; esto es, mayor demanda agregada, mayor producción y ventas por parte de la oferta y, por ende, más empleo.
Es lo que Keynes denominó el efecto acelerador del consumo, cuya correlación econométrica está probada en el modelo de crecimiento económico. El temor de la ultraderecha radica en que el Pacto Histórico gane electoralmente la Presidencia, incluso en primera vuelta. La gente, en su gran mayoría, ha sentido los beneficios económicos de la política económica del actual gobierno: inflación controlada a la baja, menor desempleo y mayor ingreso disponible gracias al incremento del salario mínimo vital para satisfacer sus necesidades básicas. Al fin y al cabo, esto es lo que realmente desea el ciudadano del común.
También se ha entendido que, si las reformas a la salud y al sistema pensional no hubieran sido torpemente bloqueadas por el Congreso y las cortes, más por odio a Petro que por razones técnicas, esa clase vulnerable se estaría beneficiando aún más. Por eso también ven con buenos ojos la idea de una Constituyente.
Francisco Javier Arias Vidal
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