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Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

16 de julio de 2013 - 06:00 p. m.

El pasado 20 de junio de 2013 regresé al país al término de vacaciones y me encontré con la ingrata noticia de que El Espectador había utilizado mi grado militar, mi cargo anterior y mi nombre para sustentar un artículo sobre contratación pública.

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Las afirmaciones que ustedes me atribuyen en “Los Palacio en la contratación militar” dicen: “‘No queremos llegar a pensar que en el interior de la Agencia Logística de las Fuerzas Militares se está siguiendo presuntamente el mismo ejemplo bochornoso del carrusel de la contratación en el Distrito. Siempre son los mismos contratistas: Manufacturas Delmyp, Inversiones Derca y Manufacturas Rosse, los cuales todos son una misma familia’, le dijo el brigadier general Gustavo Álvaro Porras Amaya, exdirector de la Agencia Logística de las Fuerzas Militares, a Noticias Uno el pasado mes de abril”.

Debido a que desde el mes de julio de 2011 no he dado declaraciones a ningún medio de comunicación, incluido Noticias Uno, y por considerar muy grave que El Espectador hubiese afirmado lo que yo jamás dije, cordialmente me permito solicitarle lo siguiente:

1. Rectificar dicho párrafo de tal manera que quede claro que el brigadier general (r) Gustavo Álvaro Porras Amaya, exdirector de la Agencia Logística de las FFMM, jamás dijo lo que aparece en el artículo en mención.

2. Presentarme disculpas, por el error cometido.

Gustavo Álvaro Porras Amaya. Bogotá.

Con más cuidado

El ataque del pitbull, a una niña y a su madre, es un hecho que debe ponernos a reflexionar. Eso demuestra que muy poco es lo que interesa el respeto por los demás, cuando opera el descuido por la inobservancia de las normas de convivencia. Dejo en claro que no tengo nada en contra de los dueños o tenedores de estos animales. Para algunas personas no son peligrosos, y respeto ese concepto, pero las normas hay que cumplirlas, porque prevalece el interés general sobre el particular.

El tenedor de un animal de raza calificada como peligrosa debe tomar todas las precauciones para evitar sucesos como el acaecido: inscribirse en la alcaldía; vacunas; póliza; manejo con traílla y bozal y demás actuaciones que recomienden la buena convivencia y la cultura ciudadana. Cuando por negligencia en la tenencia de un animal peligroso se pone en peligro la integridad o la vida de las personas, su dueño, ante hechos materiales, debe responder directamente con su patrimonio, por no prever lo previsible; no bastan las meras disculpas.

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Édgar Bejarano. Bogotá.

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