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Falta de rigor en un editorial y las necesidades del “Me Too”

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02 de abril de 2026 - 05:00 a. m.
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Un poco más de rigor en los editoriales

Tal como ustedes lo indican en el editorial del 24 de marzo, titulado “Los recicladores muestran el lío de formalizar, el Gobierno fue muy creativo; tanto, que ahí es donde me preocupa su poca profundización en el tema.

El mencionado decreto, muy alabado por ustedes, carece de rigor jurídico: pasa por encima de la CPC, de la Ley 79 de 1988 y de la Ley 142 de 1994; asigna competencias a los municipios que no tienen y, además, impone más cargas a los recicladores de oficio en proceso de formalización (Decreto 1077 de 2015), quienes cuentan con protección en los autos de la Corte Constitucional. Incluso, sin competencia alguna, regula el uso de los ingresos de los recicladores.

Por favor, mayor profundidad e investigación al escribir este tipo de artículos; como mínimo, debieron haber consultado a varias organizaciones de recicladores, donde es clave la pluralidad, pues siempre le preguntan a las mismas dos o tres que, además, son afines al Gobierno.

Nuevamente, por favor, revisen a fondo las implicaciones del decreto, porque por este tipo de artículos es que, en ocasiones, me pregunto si debo cancelar mi suscripción.

Leonardo Navarro


El “Me Too” al pasado

A propósito del editorial del 26 de marzo, titulado “Acoso en medios y acoso en Colombia”. El escándalo mediático de acoso sexual en que se ha visto inmerso Noticias Caracol tiene varios aspectos por analizar. Desafortunadamente, no son episodios nuevos, pero el acoso sexual y laboral en los medios de comunicación sigue siendo un tema desconocido o tapado. Han sido múltiples las denuncias de maltrato a extras, sometidos a inhumanas jornadas laborales sin ni siquiera un tinto; de actrices nuevas que son obligadas a acceder a los deseos sexuales de directores, camarógrafos y demás, o que son maltratadas o humilladas, como el caso de la actriz Alejandra Azcárate, quien agredió físicamente a una maquilladora.

Las relaciones de poder siguen siendo muestra de un país machista y patriarcal, donde el mal ejercicio del poder se enaltece. La periodista Juanita Gómez denunció que los autores de estos actos son intocables “vacas sagradas”. Por otro lado, es un golpe a Caracol, que cerró su cadena radial y emisoras regionales y apostó a un proyecto con La W que apenas despega. Estas denuncias son un auténtico mazazo y, al parecer, uno de los implicados es Jorge Alfredo Vargas, uno de los periodistas más mediáticos de Colombia.

Corresponde a los medios y demás sectores de la sociedad cerrar filas frente a este fenómeno. El #MeToo debe servir para dejar en el pasado conductas contra la mujer y abandonar, de una vez, el machismo y el elogio al maltrato y la desigualdad, más allá del escándalo mediático; de lo contrario, seguiremos en las mismas.

Rodolfo Alberto Vanegas Pérez

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