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La repugnante adicción de nutrirse de la tragedia

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31 de marzo de 2026 - 05:00 a. m.
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A propósito del editorial del 27 de marzo, titulado “La soberbia es una pésima reacción ante la tragedia”. Cada muerte, cada desgracia, cada tragedia ocurrida en Colombia es aprovechada por el presidente Petro para atacar a gobiernos anteriores, elogiar sus ideas, desinformar, evadir responsabilidades y buscar culpables en dolientes y subalternos.

Repugnante el asedio, la agresión y el irrespeto sistemático del presidente Petro contra diferentes familias que han perdido a sus hijos en variadas circunstancias: el honorable soldado fallecido en el mes de octubre pasado en Aguachica (Cesar). El primer mandatario se sintió con el derecho de “caricaturizar y politizar” la muerte del militar, como lo manifestó su padre, pero también de asignar falencias en la educación del joven, lo que, según él, contribuyó a su muerte, en el más insensible, falaz y abusivo acto de agresión contra toda una familia y comunidad que se encuentra de luto. “Déjenos vivir el duelo”, exigió el padre a Petro en medio de su dolor, agobiado por la avalancha mediática de ofensivas declaraciones presidenciales.

En medio de la criminal crisis de la salud, diseñada meticulosamente por el Gobierno Nacional, fallece un pequeño niño, víctima de un sistema de salud demolido, saqueado y criminalmente modificado. Un pequeño al cual el presidente y el ministro de Salud acusan de haber sido niño: montar en bicicleta, reír, correr y vivir, y a su madre de haberle permitido ser feliz. ¡Se prohíbe ser niño!

Ante el doloroso y lamentable accidente del avión Hércules de nuestra Fuerza Aeroespacial, en el cual perdieron la vida sesenta y nueve integrantes de la fuerza pública colombiana, se apresuró a responsabilizar, con una falacia, a los Estados Unidos de vender chatarra y al gobierno Duque de comprarla; a los ministros de su propio gobierno de entorpecer la renovación de la flota aérea militar, y a muchos funcionarios de no cumplir a cabalidad con sus funciones, rematando con descalificaciones al riguroso informe técnico presentado por el comandante de la Fuerza Aeroespacial de nuestro país.

Para Petro, las tragedias en Colombia han tenido la doble connotación de reveladoras y de oportunidad política: reveladoras porque han puesto en evidencia el fracaso de sus políticas de gobierno; un sistema de salud premeditadamente destrozado que deja morir niños con hemofilia; una “paz total” que otorga inmunidad a terroristas mientras planean y asesinan a candidatos presidenciales; una lucha contra la corrupción que juega con el bando contrario, y una anarquía gubernamental en la cual los funcionarios no hacen caso a las órdenes del mandatario, según sus propias palabras. Oportunidad política porque Petro capitaliza cada muerte, cada tragedia para distorsionar la realidad, atacar a sus adversarios, evadir responsabilidades, hacer política partidista e irrespetar el dolor y el duelo de los colombianos.

Ramsés Muñoz M., mayor general (R).

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