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Liderazgo ejemplar

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16 de junio de 2026 - 05:00 a. m.
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En el ambiente colombiano de hoy con tanta polémica doméstica derivada de las estrategias de las dos campañas presidenciales caracterizada por un lenguaje y una mutua actitud mordaz de los candidatos, dos eventos maravillosos llevan nuestra mente y corazón a fijar nuestra atención en otros escenarios: el viaje a España del papa León XIV y, naturalmente, en el campeonato mundial de fútbol, donde tenemos la esperanza de un gran desempeño de la selección Colombia.

En primer lugar, es necesario enfatizar que, en general, el papa es un líder de primera categoría y que está por encima de otros importantes personajes, incluido el presidente de los Estaos Unidos al margen de las creencias religiosas. Así lo han demostrados los Sumos Pontífices de los últimos tiempos, muchos de los cuales se han quedado en el corazón de católicos y de otras corrientes para siempre. Las visitas de jefes de estado, reyes, políticos en ejercicio y retirados, así como personajes de todos los ámbitos sociales, culturales y religiosos demuestran cada vez que el papa es un líder que inspira el más absoluto respeto.

León XIV no ha sido la excepción. Su gran sencillez y sinceridad lo han convertido en un líder tanto en el plano espiritual como en el de un auténtico liderazgo en su condición de dirigente preocupado, de verdad, por la sociedad de la polarización, de lo inmigrantes, de la inteligencia artificial, entre otros factores. Sus homilías dejan profundos temas de reflexión para la feligresía católica y el resto del mundo. Considero que no hay que ser necesariamente creyente católico para observar sus métodos y estrategias para quienes aspiran a gobernar, como en efecto tendrían que hacerlo nuestros candidatos presidenciales De la Espriella y Cepeda. Ni el imprudente comentario de Donald Trump al intentar situarse más alto que el Pontífice lo descompuso y con actitud cristiana le contestó y siguió su camino con el mismo entusiasmo y autenticidad que cuando estuvo en su amado Perú. Su dignidad papal no ha sido desfigurada por la soberbia y ansia de poder. Si hicieran una pausa y leyeran las encíclicas y las homilías encontrarían muchos consejos para su futuro como gobernantes o como perdedores.

Por lo demás, que la selección Colombia tenga la mejor actuación de todos los tiempos.

Ana María Córdoba Barahona

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