Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Dr. José Manuel Restrepo:
No importa por quién voté o si no voté. El país tiene más esperanza en usted que en los rugidos de un tigre. Los retos serán enormes, pues en la historia republicana de nuestra gran patria los vicepresidentes nunca han sido considerados verdaderos dueños del poder y, en su mayoría, han sido irrelevantes. Basta con ver lo que sucedió con la última vicepresidenta, quien apenas se queja de haber sido discriminada y marginada, pero que brilló por su ausencia.
Usted no solo es inteligente y capaz; también tiene la sensatez para saber que Colombia no puede ser aliada incondicional de un payaso como Trump ni de un asesino como Netanyahu. También sabe que Colombia no tiene ningún motivo para abandonar las Naciones Unidas y que, más que criticarlas, debería agradecer su apoyo y compromiso con el país, reconociendo al mismo tiempo que siempre hay espacio para hacer las cosas mejor.
Su responsabilidad frente a la avalancha de corruptos amigos del nuevo presidente es gigantesca. Su experiencia como ministro de Hacienda y su capacidad intelectual son nuestra esperanza para detener el continuo saqueo del país y el enriquecimiento de quienes, teniendo ya demasiado, siempre quieren más.
Contamos con su diligencia para asegurarse de que, en materia ambiental, el nuevo gobierno no destruya lo que logró el gobierno anterior, por lo menos en el ámbito legislativo. Asimismo, esperamos que la ambición económica no permita destruir las áreas protegidas y las reservas naturales y que, por el contrario, se recupere el control sobre ellas frente a las actividades ilegales promovidas durante el gobierno anterior.
En cuanto a la salud, esperamos que la nueva administración no pretenda regresar al statu quo anterior a Petro. El país necesita un sistema de salud honrado y efectivo, que beneficie a todos los colombianos y, sobre todo, a la población rural y marginada. Eso no es una cuestión de izquierdas o derechas; es una cuestión de cumplirle al país.
En materia migratoria, asegúrese de que no nos volvamos cómplices de las violaciones de derechos humanos del gobierno de Trump y de que las cárceles colombianas no se conviertan en centros de detención de migrantes.
Todos queremos y necesitamos seguridad, pero esta no se logrará únicamente con megacárceles. Y, si se construyen megacárceles, que no sea sin antes asegurar una reforma integral del sistema judicial y dotar de recursos suficientes a las autoridades de policía para que cumplan su labor, en lugar de terminar siendo cómplices de la criminalidad.
Mantenga el Estado de derecho y no permita que lo marginen. Contamos con que lo dejen hacer un buen trabajo.
Pedro Felipe Camargo
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com
