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No solo estoy en desacuerdo con su editorial del 22 de marzo de 2026, titulado “Elecciones 2026: ni la JEP ni los derechos LGBTIQ+ deberían entrar en debate”, sino que me parece increíble que un periódico de la supuesta talla y seriedad que ustedes “deberían” tener haga semejante defensa de la JEP —no me referiré a su otro tema del editorial—; abro comillas: “como un tribunal que no es un programa de Gobierno que dependa de la voluntad política. Posee un blindaje constitucional, lo que significa que es la Corte Constitucional, no el presidente, quien tiene la última palabra para modificarla”.
Sres. de El Espectador, ¿ya se les olvidó que el plebiscito que hubo para su creación votó NO, y luego vino el robo o conejo más grande que un presidente le ha hecho al país? ¿Y que fue esa misma Corte Constitucional, corroída por el entramado del mencionado presidente, quien la avaló como legal, pisoteando al pueblo que había rechazado ese esperpento? ¿Su periódico ya descartó esos archivos de nuestra historia reciente?
La JEP, desde su imposición al país, se ha gastado más de 4 billones de pesos y los resultados son mínimos, siendo generosos y optimistas. Es un monumento a la impunidad y, combinada con la debilidad del actual gobierno, está arrastrando al país a una de las peores épocas de su historia, con el actual presidente a la cabeza y con un oscuro personaje presto a reemplazarlo.
Sres. de El Espectador, yo los invito a que publiquen esta réplica y la sometan a la opinión de los lectores. Esta carta la he preparado yo solo y, a mis 80 años, parece que alcanzaré a ver la destrucción del país, cuando está siendo arrastrado al comunismo y cuando las opiniones de El Espectador no parecen tener la menor preocupación por el futuro mediato del país.
Carlos Garcés Restrepo
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