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Un editorial cargado de ideología

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26 de febrero de 2026 - 05:00 a. m.
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El editorial del 9 de febrero de 2026, sobre un acuerdo del Concejo de Bogotá, interpretado por el diario como “El Concejo de Bogotá ataca el derecho al aborto”, que en su versión web ilustran con un rostro femenino cubierto con un pañuelo, es la demostración de los linchamientos modernos.

La posición de gritar y no oír, atacar sin misericordia cuando se cree que hay peligro en ideas que parecen ser las únicas que caben en el espectro de la libertad de expresión. No voy a entrar en la discusión de si el aborto atenta contra la vida o no. Me quiero centrar en el tema de que un medio de comunicación use su editorial para vociferar contra quienes no tienen la misma posición de quienes hoy marcan la opinión en ese diario, del que soy suscriptor hace décadas, precisamente porque siempre he entendido que es de ideas liberales; es decir, que permite el disenso y escucha los diferentes puntos de opinión. Así no cambien el suyo y, a pesar del sesgo que puedan tener, informan.

Es que el respeto es poder debatir con argumentos y no solamente con adjetivos, como hace el editorial, en el que descalifican a los ponentes de un proyecto de acuerdo porque, al parecer, quisieron tocar algo que, para el escritor de esas líneas, es un tema sobre el que ya no se puede opinar, debatir, estudiar o presentar nuevos estudios, en fin.

Como parece ser para El Espectador un tema cerrado intelectual, médica y científicamente, les pareció superfluo tener el detalle de explicar en su adjetivado editorial cuál es la propuesta discutida en el Concejo. Leí dos veces el escrito porque no creí que ese ataque ideológico no tuviera, al menos por tratarse de un medio de comunicación, el detalle de informar cuál es la propuesta que les parece tan ofensiva, además de entender de qué se trata.

El editorial usó como disculpa un acuerdo que no explican para seguir atacando a quienes no están a favor del aborto. Ese es el nuevo oscurantismo. Los que pueden escribir editoriales nos dicen a los demás que hay temas cerrados sobre los que no tenemos derecho a pensar diferente. Eso es lo más retrógrado que puede hacer un medio de comunicación. Si no se permitiera el disenso, la sociedad no habría cambiado. Qué horror vivir en un mundo donde solo unos pocos se creen dueños de la verdad; tanto han criticado desde esas páginas lo que hoy repiten sin pudor.

Javier Hernando Aguillón

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David Valencia Cuellar(0vhxw)Hace 36 minutos
El señor Aguilllon salió más godo.que Uribe....
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