Hace bien Gustavo Petro, importante líder nacional, en apoyar las medidas que ha tomado el Gobierno para enfrentar la epidemia de COVID-19 y en plantear el debate sobre el estado de nuestra salud pública.
Pero estoy seguro de que los millones de colombianos que han sido bien atendidos por sus EPS y por sus prestadores privados en los últimos 30 años, los cientos de miles de pacientes crónicos que cuidan bien su salud gracias al actual sistema, y los millones de familias beneficiadas por los principios de solidaridad que lo inspiran reciben con preocupación el llamado del senador Petro a tirar por la borda todos los logros sociales alcanzados por este gran proyecto público-privado que es nuestro sistema de salud.
Sin duda, pandemias como las que actualmente enfrentamos llevan a preguntarnos hasta dónde debe llegar el alcance de un modelo de aseguramiento y hasta dónde, las responsabilidades de salud pública del Estado. Ese debate permanente se acentúa en momentos como este. Pero estos primeros días del desafío han demostrado que hace bien el Estado en apoyarse y en respaldar las capacidades construidas durante años por sus aliados del sector privado en el sistema.
Por lo demás, olvida Gustavo Petro que la emergencia de COVID-19 no pone freno a las demás necesidades de salud de la población, aunque su atención en algunos casos deba reprogramarse para atender la actual situación. En ese frente también, la sociedad colombiana puede y debe contar con todos los actores privados, públicos y mixtos del sistema. De hecho, esta crisis ha acelerado una increíble transformación en los modelos de atención, consulta y orientación, con más telemedicina, más atenciones domiciliarias, más eficiencia en el suministro de medicamentos y menos trámites. Nada de eso sería posible si Colombia no contara con las flexibilidades y capacidades de adaptación del sector privado al servicio de la salud de sus habitantes.
Gustavo Morales. Presidente ejecutivo de ACEMI.
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