Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Murió Metadona
Inesperada y sorprendentemente, un email de Ana pregunta si me enteré de la muerte del que llamo Metadona. Le respondo ipso fuckto: “Que los dioses del fair play le sean benignos, es un tipo al que siempre miré con desagrado, y ya con directo desprecio después de su gol a Inglaterra (México 1986), ‘con la mano de Dios’, cuando a su Dios le hubiese bastado corregir la dirección del balón con una simple mirada oblicua. De lo que vino después mejor no hablo. No dudo de su gran calidad como jugador, pero creo que es uno de los peores deportistas del siglo pasado. Y de cualquier otro. Y su empecinamiento en ser el mejor jugador de todos los tiempos, estando ahí Pelé, Garrincha, Tostão, Di Stéfano, Puskás, Beckenbauer, Sindelar, ¡Johan Cruyff, que fue el Copérnico del fútbol!, George Best (acaso, él sí, el mejor jugador de la historia)..., ese estúpido empecinamiento tan solo demuestra algo que no estaba necesitando demostración alguna: que era argentino. Yo sé de un intelectual colombiano que tiene en su biblioteca, enmarcada, la foto del gol de ‘la mano de Dios’. Es como si en la biblioteca de un pacifista estuviese enmarcada una litografía del duque de Alba haciendo decapitar a Egmont. Lo de Metadona es un apellido suplente que se ganó a pulso. O a esnifadas”.
Ricardo Bada. Colonia.
Sobre el CNC y las Pruebas Saber
El Centro Nacional de Consultoría (CNC), operador logístico del Icfes para las pasadas Pruebas Saber, le debe una explicación a la ciudadanía. Además de las irregularidades que en diferentes colegios de la capital pusieron en riesgo la adecuada presentación de los exámenes —afectando la confiabilidad, validez y oportunidad de los resultados—, la vinculación del personal logístico fue anómala, por decir lo menos: a quienes participamos del proceso como jefes de salón no se nos hizo contrato alguno; nos vimos obligados a vigilar más de un salón —lo que afectó la seguridad del material de examen—; tuvimos que permanecer largas jornadas en los sitios de aplicación —desde las 5 a.m. hasta las 8 p.m., en algunos casos—, con tiempo escaso para siquiera comer algo; no se nos entregaron los elementos básicos de bioseguridad —principalmente alcohol en gel— y el pago no se hizo en los tiempos acordados —cuando no incompleto—. Todo lo anterior por la falta de gerencia del CNC para garantizar el éxito logístico de la prueba. Los organismos de control y vigilancia deberían ponerle la lupa a la ejecución de este contrato, pagado con el dinero de los colombianos. Esperemos que la empresa brinde una pronta comunicación a la opinión pública.
S. L.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com
