Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
El Espectador cerró el año 2025 con un recorrido caricaturesco con la filosa y anquilosada pluma de Osuna. No podía ser de otra manera, ya que durante todo el año no hizo sino criticar lo que hizo o dejó de hacer el gobierno nacional en cabeza del presidente Petro, una constante que termina por detener la mirada crítica de lo que debe ser una caricatura, para convertirse en la gastada mirada de un reaccionario cuya pluma parece estar gastada y cuya preocupación es formar parte de academias antes que de conservar el juicio crítico equilibrado que debe tener alguien que ejerce dicho oficio. Por demás, estos primeros días del año 2026, el periódico no hace sino hacer creer que antes de este gobierno los colombianos estábamos en el paraíso, enfatizan diariamente los supuestos problemas de haber incrementado el salario mínimo el 23 %, anotando que los arriendos, la canasta familiar y hasta los gastos de licencias y trámites de tránsito aumentarán, como si esto jamás hubiese pasado en el país. Se recordará que los pírricos incrementos de los últimos gobiernos crearon una clase obrera empobrecida, que el primero de enero de cada año ese poco incremento se iba en los aumentos con los que mágicamente amanecía el país cada nuevo año. Pero no. Eso, según el periódico, jamás pasaba. Es que todo lo que no huela a petrismo les parece idílico. Y para rematar, el editorial del 9 de enero hace una radiografía necrótica del país, convirtiendo a los muertos en meras cifras. No desconozco el grave problema que debemos enfrentar los colombianos con guerrillas vetustas y narcotraficantes como el ELN, o a las bandas criminales que siguen haciendo de las suyas, pero el periódico pareciera querer borrar los pecados de los gobiernos anteriores para volver una caricatura al país nacional, el mismo que acompañó a su presidente el día 7 de enero, llenando la carrera séptima y la Plaza de Bolívar de Bogotá, pero que los medios tradicionales se obligaron a no ver. Es que estábamos en el paraíso antes de Petro.
J. Mauricio Chaves-Bustos, Bogotá
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com
