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El peor policía del mundo

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Cartas de los lectores
26 de enero de 2026 - 05:18 a. m.
"Recuerden, señores comandantes, que la Policía Nacional es un cuerpo armado de naturaleza civil": Andrés Acosta Romero
"Recuerden, señores comandantes, que la Policía Nacional es un cuerpo armado de naturaleza civil": Andrés Acosta Romero
Foto: Óscar Pérez
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Fui patrullero de la Policía Nacional de Colombia por más de una década. Hoy, después de mi retiro voluntario, me dedico a escribir sobre esa experiencia. La editorial Planeta ha lanzado mi libro El peor policía del mundo, un relato fresco, sincero e incómodo para muchos. Acá no hay heroísmo, ni positivos, ni policías ejemplares. Es una historia cargada y contaminada que al pasar de las páginas se va expiando precisamente por la honestidad del protagonista.

Uno de los variopintos temas que se tocan en el libro es la operatividad –o la maldita operatividad, como decíamos en las filas–, que es la que mueve las estadísticas institucionales y la que se convierte poco a poco en el enemigo número uno de los uniformados. Les comparto un fragmento:

“La consigna de los comandantes era «operatividad y más operatividad». Nos formaban en las mañanas cual robotcitos y nos leían las estadísticas que teníamos que cumplir mes por mes. Por más que me negaba a creerlo, funcionaban de manera inversa, el caos no tenía que disminuir, sino aumentar. Los números no solo medían el promedio delictivo de la zona, sino también la productividad de cada comandante; es decir, el jueguito era el siguiente: cada vez que llegaba un nuevo comandante tenía que superar la operatividad del anterior, y este debía ser superado a su vez por el entrante. En esa oportunidad, el coronel Polonia tenía que superar al coronel Serrador. Esto se traducía en que debería haber más cantidad de droga incautada, más personas capturadas, más armas decomisadas, más comparendos de tránsito y así sucesivamente, y no disminuir los crímenes y contravenciones como cualquier ciudadano esperaría. Al pasar de los meses, las cifras nos asustaban hasta a nosotros, los policías. Sin importar el reto estadístico, había que dar la cuota de operatividad exigida a cada grupo, de lo contrario, tendríamos anotaciones negativas en los folios de vida, nos alargarían el turno o, peor aún, perderíamos días de la franquicia.

Como resultado de esa presión, la arbitrariedad empezó a ganar protagonismo. Salíamos dispuestos a capturar a cualquiera que diera papaya. Las contravenciones las convertíamos en delitos. Cargábamos a los consumidores comunes con droga. Hacíamos incautaciones ficticias –en el papel–, mezclábamos marihuana con césped o estiércol seco de res para que pesara más, realizábamos capturas ilegales, allanamientos y registros sin orden judicial. Fueron épocas en las que los delincuentes obraban mal y nosotros los policías también. Pero más allá de la legalidad de los procedimientos capturamos a verdaderos expendedores e incautamos droga pura. Legalizábamos las capturas con la alcahuetería de los fiscales. No nos importaban los derechos del capturado ni el tal habeas corpus, manteníamos personas retenidas hasta una semana en la estación. Todo esto me parecía confuso porque al final de la cacería de brujas caían verdaderos delincuentes, pero también pagaban justos por pecadores”.

Ojalá tanta operatividad y cifras infladas no nos vayan a estallar en la cara como un globo de chicle. Recuerden, señores comandantes, que la Policía Nacional es un cuerpo armado de naturaleza civil cuyo fin es la prevención y no la improvisación.

Andrés Acosta Romero

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Culebro59(18501)26 de enero de 2026 - 11:28 p. m.
Ahora entiendo el porque de tanto policía envalentonado, arbitrario y violador de derechos humanos.
Jorge López(60581)26 de enero de 2026 - 05:19 p. m.
Honestidad total, felicitaciones. Las presiones por resultados llevan a desdibujar la función real de la Policía.
Melmalo(21794)26 de enero de 2026 - 04:18 p. m.
Que triste leer esa clase de relatos de un expolicía, debió darlas a conocer en su momento, aunque más vale tarde que nunca,produce repulsión saber que la vida y honra de la ciudadanía está en manos de ésta clase de individuos.
humberto diaz(75621)26 de enero de 2026 - 03:55 p. m.
otro mas de los peldaños rotos de la escalera que lleva a los gobiernos. ellos solo ensucian las entidades para seguir como "lideres" sin los que podríamos tener una sociedad justa. Todos los gobiernos, congresistas y jueces son los que tienen a colombia como esta
  • Culebro59(18501)26 de enero de 2026 - 11:29 p. m.
    Lo que no entendió es que está hablando de la policía, que tienen que ver los demás?
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