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Hablando de fútbol

Hoy les escribo sobre una conversación, en el parque Elías Guerrero de Roldanillo, con varios amigos sobre el Mundial de Fútbol. Se comentaba sobre el buen desempeño de nuestros jugadores y sobre cuántos de ellos están jugando en el exterior y por qué no juegan en el campeonato colombiano. Mientras algunos opinaban sobre los salarios tan bajos que aquí se ofrecían y los jugosos contratos para jugar en el exterior, un papá de un jugador profesional que ha jugado en América, en el Deportivo Cali, en el Pereira y ahora ha salido a Chile, Francia, Alemania e Italia, comentó: “Mi hijo me ha dicho que acá no se puede jugar porque los directivos les piden la mitad del salario mensual. Igual el entrenador, a quien hay que pagarle para que lo alinee en cada partido, además de un porcentaje de su salario mensual”.

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Otro contertulio hizo el siguiente comentario: “Soy amigo personal de …, quien está de vacaciones por acá por lo del Mundial, y me ha dicho que no vuelve a jugar en Colombia porque lo que dice … es cierto; dice que si no encuentra equipo en el exterior se retira, pero que no les va a dar plata a los directivos y al entrenador porque eso es fomentar la corrupción”. (Se omiten nombres por protección de la identidad).

Otro contertulio comentó: “Eso mismo pasaba con la selección Colombia, pero esta vez tacaron burro porque se encontraron con un señor muy serio, responsable y con ética y moral. Mirando hacia atrás, los mismos jugadores y hasta directivos untaban de mermelada a los entrenadores, de allí los malos resultado en las eliminatorias”.

Un jugador que es llamado a la selección Colombia se valoriza y así el directivo del equipo en donde juega lo puede vender más caro; lo mismo le pasa al jugador convocado, quien exige más gabelas para su nuevo contrato. ¡Qué importante sería una investigación sobre este tema y un buen editorial que levante ampollas!

Horacio E. Cabezas. Roldanillo.


Paralelos

Estoy conmovida con la crónica “El estremecedor relato del fiscal del caso de Andrés Escobar” (El Espectador , 06/22/14). Como paso mucho tiempo frente al computador padezco de ojo seco, no me salen casi lágrimas, y con ese relato he llorado sola. ¡Cuánta impotencia con la negligencia de las entidades de este país, Fiscalía, Procuraduría, y con la corrupción! Me mataron un hermano hace cuatro años. Todos sabemos quiénes fueron y quedaron absueltos el 16 de junio de 2014. Y ahora me denuncian calumniándome: que yo amenacé de muerte. No pude hacer más nada en el proceso yo sola, luchando contra tanta gente.
Fide Vergara M. Barranquilla.

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