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Hablando de pírrica victorias

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25 de octubre de 2016 - 08:18 p. m.
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Hablando de pírricas victorias

Dicen que Pirro, rey de Epiro, en la antigua Grecia, dijo en una de sus más famosas batallas contra los romanos, la de Heraclea, “otra victoria como esta y tendré que regresar a Epiro solo”, a raíz del altísimo número de bajas que tuvo su ejército para lograr ganar esa batalla, y de donde nace el término o la expresión “pírrica o pírrico”, para referirse a un hecho u ocasión en la que se sacrifica demasiado por un logro, así fuese este necesario para un objetivo determinado.

Después de este suceso, icónico del comportamiento humano, han sido numerosas, en la historia humana, las guerras y batallas que se han desarrollado con los mismos resultados y persiguiendo muchas de ellas objetivos cuestionables y hasta estúpidos, como un jarrón.

Traigo a colación el tema a raíz de los resultados del plebiscito en Colombia, donde los que ganaron, o sea el No, amparados en sofismas, en miedos y en mentiras, están apelando a ese triunfo como el caballo de batalla con el que campean sobre los perdedores, para señalar que ha sido todo el país quien rechazó ese acuerdo, cuando no es así.

Empezando por las cifras, es un triunfo cuestionable, porque el que una minoría, algo más que el 18 % de la población, si consideráramos como un bloque homogéneo a los que votaron el No, reclamen como victoria ese resultado, es de por sí un despropósito, ¿pero a quién le importa?

La opinión desconocida del 63 % de la población, y la del otro 18 % que voto por el Sí, ¿a quién le importa?

Las constantes y permanentes altísimas abstenciones deberían ser motivo suficiente para cuestionar las votaciones en Colombia, ¿pero a quién le importa?

El que el ambiente enrarecido, alrededor del plebiscito, con temas como la reforma educativa presentada por una ministra declarada lesbiana, con todas las iglesias enfrentadas a ella, con Uber y los taxistas mezclando su lío con el plebiscito, con reforma tributaria, religión, discusión sobre géneros y sexos, ¿a quién le importa?

A estas pírricas victorias ya estamos acostumbrados los colombianos, ojalá en este momento histórico de paz con los grupos guerrilleros, que tanto mal nos han hecho, no nos esté dejando el tren de la historia por buscar un ideal, ese donde soñamos un país en paz y con progreso general, pero dejando vivas las culebras de las dañinas clases políticas y la de la corrupción.

Octavio Cruz González.

 

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