Para el país político de la Colombia de las actuales circunstancias preelectorales resulta una perogrullada afirmar que estamos presionados por la profunda polarización. Desde cualquier orilla se mira al otro lado con gran prevención y eso nos ha convertido a la mayoría en ciudadanos temerosos de expresar las opiniones políticas para no generar conflictos. Una familia, por ejemplo, congrega una diversidad de puntos de vista sobre el acontecer de la nación y sobre las expectativas que se tienen frente a la realidad.
Desde niños, todos hemos escuchado alguna vez a nuestros padres, abuelos, hermanos mayores, profesores invitarnos a escoger el término medio frente a una situación límite. “No se vaya a los extremos” decía mi madre cuando el médico dijo que era hipoglicémica y la nutricionista dijo que había que eliminar todo tipo de azúcar. Lo que tiene que hacer es disminuir la cantidad de azúcar a niveles razonables, pero consumirla porque es lo que iba a encontrar donde estuviera. Es decir, encontrar un término medio para no caer en los extremos de exagerar o eliminar ese componente que está en todo, para no complicar la vida cotidiana. Ese consejo fue vital para recuperar los niveles de glucosa normales.
Sin embargo, en términos de posición política es como si la posibilidad del término medio –o mejor, el centro– no existiera, o no pudiera ser una alternativa o, peor aún, que es malo estar en una posición más ponderada, más centrada, más prudente. Al estar en el centro no se ve la necesidad de descalificar a los extremos y menos de insultar para defender una determinada idea. Por eso comparto la posición de Héctor Abad Faciolince, William Ospina, Humberto de la Calle y muchos, muchos más, porque la exposición de su pensamiento contribuye a dar claridad, quizás, a muchos indecisos o confundidos. Y si escoger el término medio para las próximas elecciones presidenciales es conveniente o inconveniente, la historia se encargará de juzgar. Lo importante es asumir que votaremos a conciencia.
Ana María Córdoba Barahona, San Juan de Pasto
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