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La inmigración: entre la política aporofóbica y la política criminal selectiva

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17 de marzo de 2021 - 03:00 a. m.
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Los diferentes discursos sobre la seguridad y, en cierta medida, la necesidad de dar un parte de tranquilidad a la ciudadanía que han tenido como foco la inmigración venezolana, desde los estrados políticos estatales, nacionales, regionales y locales, poseen ciertos rasgos de lo que la filósofa española Adela Cortina ha denominado “aporofobia”, categoría que unifica dos términos griegos: aporos, que significa pobre o pobreza, y fobos, que significa miedo. Podría resumirse y entenderse más que literalmente como una forma de rechazo, exclusión e incluso odio a personas que por sus condiciones son denominadas pobres. La aporofobia subyace a que el tema neurálgico no es la migración en sí misma, puesto que al país no le incomodan los migrantes con recursos económicos o los turistas que ocupan hoteles, playas y centros históricos; el problema radica en que son migrantes pobres.

En ese caso, siendo los migrantes pobres el foco del discurso sobre seguridad y construyéndose de esta manera, más que una xenofobia, una aporofobia, se incorporan mediática y políticamente una serie de estereotipos que construyen el maniqueísmo social para definir a los enemigos y los chivos expiatorios. Esta dinámica no solo es local, puesto que mientras en Estados Unidos los discursos políticos y electorales plantean como enemigos a mexicanos y latinos pobres, y en Europa a los refugiados e islámicos, Colombia centra su discurso de seguridad contra inmigrantes venezolanos, ahora criminalizados públicamente como una de las formas de política criminal selectiva, cuyo factor criminógeno es el hecho de ser migrante pobre.

Esta lógica, además de peligrosa, plantea otro elemento y es la generación de cierto consenso que subyace a la normalización social y mediática de dicha aporofobia, pero también a una posible normalización de la represión social, de la cual las redes sociales y los linchamientos públicos son sus máximas expresiones, incitando y determinando conductas contra los migrantes, toda vez que se acrecienta su exclusión. Estas características son parte de la cultura hegemónica que implica dividir la realidad por “similitud y diferencia”, la generación de un adentro donde están los iguales y un afuera donde están los distintos. En esta cultura, la seguridad debe dejar por fuera a “los distintos” o, en otro caso, exacerbar todos los mecanismos defensivos. Se produce un territorio social en disputa, definido por los “incluidos en el adentro”, que ofrece la percepción de desconfianza y amenaza que ahora suscitan “los de afuera”, acompañadas de una supuesta actitud de superioridad y unanimismo nacional.

En este contexto, donde la migración es sinónimo de subalternidad, de estereotipos y chivos expiatorios, de profundización de la exclusión, del rol de “enemigos de turno” y de “razones nacionales o culturales” para producir una comunidad de odio que centra su bipolaridad en la lógica de amigo/enemigo, sería relevante recordar y legitimar la importancia de la migración para la evolución humana, para la construcción necesaria de sociedades multiculturales y el enriquecimiento humano que trae consigo la diversidad étnica y demográfica.

William Andrés Mesa Cárdenas.

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Liliana(13412)17 de marzo de 2021 - 03:00 p. m.
Señor William, estoy totalmente de acuerdo con usted!! En esta país se nos olvida que hay millones de colombianos viviendo por fuera del país, o sea siendo migrantes y que de esos millones, la gran mayoría se fue huyendo de la pobreza y de la violencia. ¿Como le hacemos a los que están aquí, lo que no queremos que le hagan a los que están fuera (familia, amigos, conocidos).
Hugo(14000)17 de marzo de 2021 - 01:23 p. m.
Entre lo académico de la columna hay inexactitudes.P.ej.los inmigrantes venezolanos no han sido"criminalizados públicamente"(si alude a la Alcalde),sino solo a quienes delinquen,"selectivamente".La "multiculturalidad"incluye a delincuentes y este factor ya pesa con los criollos¿Cuánto se está dispuesto a aportar del bolsillo propio,no del ajeno por "aporofilia"a migrantes? ¡externos e internos!
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