Necesario y valiente el especial de El Espectador, del domingo 26 de enero, sobre las enfermedades mentales. Impactante abrir la caja negra para constatar el sufrimiento de muchas personas: sus terrores, rituales obsesivos y fantasmas. Conmueve su debilidad en una sociedad que las esconde. Sí, las esconde.
La ignorancia sobre el tema es aterradora. Son tremendos los malabares que muchas familias hacen para no aceptar que alguno de sus miembros se consume en la cima de la manía o en el fuego lento de la depresión. Es preferible inventar sonrisas de todo bien e ignorar a quienes, en medio de sus delirios, dicen verdades que ni las personas ni la sociedad quieren oír. La mayoría prefiere bajar el telón del bienestar, que está hecho de una tela débil. En este especial es notable el coraje de quienes se atrevieron a revelar sus angustias.
Todos estamos en el círculo en que el descuido por la salud mental es el pan de cada día. Pienso en nuestros líderes: en sus delirios de grandeza, adicción por el poder y fobias. Pienso en la violencia que retiñe el croquis nacional, en alianza con la muerte, tan lejos del eros y la vida.
Sobre la salud mental es mucho lo que tenemos por hacer y debemos hacer para reconocer las patologías individuales y sociales, aceptar lo otro y a los otros, sanar heridas y cambiar la agenda.
También es justo reconocer que muchas personas, en contravía de la ortodoxia, la rigidez del sistema, la exclusión de los programas de salud y los prejuicios, luchan por la higiene mental. Tienen esa preocupación que ciertamente es una locura en esta sociedad.
María Victoria Gómez. Bogotá.
Para evitar confusiones
En Elespectador.com tuve la oportunidad de leer un artículo titulado “Ocho candidatos estarían inhabilitados”, donde se cuenta que el actual senador Marco Aníbal Avirama estaría, presuntamente, inhabilitado para ser nuevamente candidato al Senado, por cuanto la Procuraduría habría encontrado un impedimento.
El artículo dice textualmente: “Marco Aníbal Avirama, candidato al Senado por la Alianza Social Indígena (ASI), quien aspira a ser reelegido”. El senador Avirama es candidato por la Alianza Social Independiente y no por la Alianza Social Indígena, dado que ese partido político cambió su nombre de indígena a independiente.
En mi condición de aspirante al Senado por la circunscripción especial indígena, me veo perjudicado por la publicación, puesto que apareceré en el tarjetón como AS Indígena y esto traería confusiones en el electorado.
Jesús Piñacué. Bogotá.
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