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Los médicos y enfermeros que día a día están expuestos al actual virus del COVID-19 están padeciendo un ambiente laboral en el cual se propaga el estrés emocional y social. El personal trabaja arduamente por el incremento de pacientes, que los lleva a adoptar nuevas estrategias de atención y elongación del horario, sumándole a esto los factores que influyen en su condición social y económica.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que uno de cada seis trabajadores de la salud enferma por maltrato en el ámbito laboral y define la violencia en el lugar del trabajo como todos aquellos incidentes en los que la persona es objeto de malos tratos, amenazas o ataques en circunstancias relacionadas con su trabajo, con la implicación de que se amenaza explícita o implícitamente su seguridad, bienestar y salud.
En todas las instituciones prestadoras de servicios de salud, es importante que los pacientes conozcan las dificultades con las que laboran en determinados casos los profesionales de la salud, en especial médicos y enfermeros, y que con esta concientización los pacientes sean menos exigentes a la hora de recibir la atención.
No se puede negar que el paciente tiene razón en estar inconforme o frustrado, pero los médicos también están oprimidos por la limitación del tiempo adecuado para la consulta, la falta de apoyo por parte del empleador, el escaso reconocimiento social, la sobrecarga laboral y la baja remuneración, sin descontar que en muchos casos han sido agredidos en el lugar de trabajo.
Entre los profesionales de la salud, en especial en el gremio citado, persiste la idea de que los ingresos han disminuido de manera alarmante debido a los cambios introducidos por la Ley 100 de 1993. Lo cierto es que en el gremio médico se ha presentado un efecto redistributivo, debido a que los ingresos han disminuido y el número de horas trabajadas al mes ha aumentado, situación que es remarcada actualmente y los ingresos siguen siendo un tema de discusión entre el personal de salud. En conclusión, se ha podido evidenciar un pensamiento común para el personal, el cual apunta a que el Gobierno solo está interesado en asegurar la parte económica, dejando a un lado a los pacientes y sobrecargando a los trabajadores de la salud.
Samuel Tamayo López
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