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Motivos para vivir

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Cartas de los lectores
23 de enero de 2026 - 05:00 a. m.
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Me gusta escribir y, aunque no soy muy disciplinada en esto, espero algún día ser escritora. He estado pensando sobre qué escribir y siempre termino criticando algo o nombrando algo que a mi parecer “no está bien”. Y bueno, eso no es un problema, soy una mujer reflexiva que constantemente se pregunta cosas y que constantemente está cambiando.

Pero hoy no quiero criticar nada, solo quiero hacer un recuento de lo que me hace vivir, y de lo que seguramente a muchos de ustedes también los hace vivir, porque es bueno recordar, de vez en cuando, lo que nos mueve, nos roba sonrisas, nos atraviesa y llena de sentido nuestra vida. Por ejemplo, un amanecer, algo así como estar caminando antes de las 6 a.m., sentir el frío en la cara y en las manos, alzar la mirada y sorprenderse con los colores vibrantes con los que se comienza a teñir el día o levantar la persiana desprevenidos y sorprenderse de la belleza que espera ahí fuera. Cuando me ha sucedido, mi día comienza diferente.

Todos estamos llenos de pequeñas cosas que nos hacen sentir agradecidos, vivos o afortunados de estar respirando en este momento. En mi caso, ver la carita de mi perra y poder abrazarla, comer después de prepararme una comida que hice con mucha motivación (y me quedó rica), ver la cuenta del banco después de la consignación de nómina y recordar en ese momento que tengo un buen empleo, darme cuenta de que no siento dolor y que mi cuerpo funciona bien. Abrazar a alguien que quiero mucho y sentir su olor y calor, comerme un helado de coco con mi mejor amiga mientras hablamos de nuestros dramas o cómo cuando la ilusión o la pasión sobre algo es tan grande que me hace sonreír y cerrar los ojos.

Personalmente, hay muchas cosas que me emocionan. Con los años descubrí que encontrar el gusto y la belleza en la cotidianidad se convirtió en uno de los aspectos que mayor sentido le brinda a mi existencia y, claro está, cada uno sabe por qué vive. Es un significado que cada ser humano construye… pero qué afortunada me siento, porque a pesar de crecer en una sociedad tan caótica y con dinámicas tan hostiles y complejas, a lo largo de mi vida he logrado cultivar la contemplación, la lentitud, el disfrute y la presencia como factores protectores de mi ser.

La vida no es fácil, es una realidad. La mayoría de las veces las cosas no salen como queremos, tenemos dolores que nos han acompañado toda la vida, no conseguimos las condiciones de vida que queremos (muchos ni siquiera tienen una vida digna) o nos toca transitar por contextos tan hostiles que la respuesta de nuestro organismo termina siendo estrés, ansiedad, enfermedad o depresión. Más allá de todo esto, seguimos vivos y eso nos da la oportunidad de buscar construir una vida con un mínimo de gozo, tranquilidad y sentido. Viktor Frankl afirmó “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas –la elección de la actitud personal que debe afrontar frente al destino– para decidir su propio camino”.

Mi camino es la vida contemplativa, la lentitud, encontrar lo bello (incluso en medio del dolor), lo que me expande y me hace sentir gratitud por estar viva… Ojalá todos, de alguna manera, tuvieran la posibilidad de cultivar esa pequeña sensación que lo enciende todo, y con esto hacer una revolución que nos permita vivir nuestro propio ritmo y una vida llena de sentido.

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