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Se dice que si uno quiere recibir una respuesta en Reddit, no se debe limitar a formular su duda en los mejores términos posibles. Para una respuesta pronta, debe poner la pregunta y luego dar una respuesta errónea con otro perfil. Cundirán luego las correcciones de múltiples usuarios. A veces, por no decir siempre, nadie quiere respuestas razonables; en cambio, parece que todo mundo quiere ver correr la sangre de quien está equivocado. Así como once por uno no es cero, tampoco podemos dar por cierto que una vida sea conmutable por otra, o por otras más.
Igual que el 18 de junio rechacé aquí el asesinato cobarde de la congresista norteamericana Melissa Hortman, y el atentado al senador John Hoffman, dos líderes demócratas en Estados Unidos, como cualquier ciudadano de un mundo que se considere decente, rechazo también el cruel asesinato político del joven influenciador republicano Charlie Kirk.
Pero en un mundo geopolítico tan complicado como el de hoy, aunque sea incómodo y doloroso, debemos poder hablar también de esa difícil posición en la que se encuentra nuestro mejor aliado de décadas. En medio de su estrategia antinarcóticos, Estados Unidos bombardeó una lancha rápida con once tripulantes en aguas internacionales, que murieron al instante mientras presuntamente transportaban droga entre Venezuela y Trinidad. Ahora, debo preguntar, ¿sabemos si esas personas siquiera sabían leer y escribir su propio nombre? De haberse negado a hacer ese encargo, ¿habrían sobrevivido? ¿Hay siquiera una ley efectiva en su país que hubiera podido proteger a esas personas? ¿Sabían cómo y podían acceder a ella?
Cuando los países decaen, es fácil ser instrumentos del que se siente más fuerte por ser verdaderamente el más vil. Debemos preguntarnos si, más que las leyes de la horrible noche de la guerra, aceptaremos ser regidos por la barbarie de instintos animales primarios. Donde solo prevalece la supervivencia, ni la razón nos salva.
Ricardo Andrés Manrique Granados
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