En Colombia, en los colegios oficiales, el año escolar es de 40 semanas, que serían 280 días. Menos dos días por semana, sábados y domingos, que en 40 semanas serían 80 días, quedan 200 días. Menos los días festivos, que son aproximadamente siete, quedan 193, y hay que restar otros 13 días por permisos y fuerza mayor. Hechas las restas, quedan 180 días de clase en el año. 180 días es la mitad del año. Sobre este aspecto no hago más comentarios.
En octubre hay una semana que llaman de receso escolar y en la que no hay clases para los estudiantes. Los profesores, maestros o docentes realizan actividades de planeación, evaluación institucional y capacitación, todo para mejorar el rendimiento académico de sus estudiantes e instituciones.
Una semana de receso son seis días sin clases: de lunes a viernes y el festivo del 12 de octubre.
Es importante que los padres de familia, los acudientes y los responsables de la educación de los estudiantes recuerden que la educación —que es formación en valores, formación en una cultura de permanente superación, información y capacitación, acceso al conocimiento, práctica de una profesión u oficio y formación en la actividad por la que los estudiantes han manifestado preferencias— no tiene, no puede tener, recesos ni vacaciones.
Es importante que padres, acudientes y estudiantes recuerden que un día en el que no hayamos aprendido algo, realizado algo productivo o hecho algo para el bien personal, familiar o social es un día perdido.
Es importante y necesario que, durante la semana que llaman de receso escolar, de lunes a domingo, los estudiantes realicen actividades que les generen aprendizajes y beneficios para su formación personal y académica. En vez de cinco horas de clase, que tengan diez. Intensificar su vida deportiva, su vida cultural, su vida artística; intensificar el aprendizaje de otro idioma; utilizar los medios tecnológicos para acceder al conocimiento y a la ciencia; darle un receso al celular, a los maléficos TikTok y otras redes.
Que el receso escolar no sea un receso intelectual ni un retroceso en la autoestima o en la formación intelectual.
Carlos Fradique-Méndez
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