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Muy importante e interesante la columna de opinión de Rodrigo Uprimny titulada “Salud y patentes”, publicada el día 25 de enero de 2014. Tan solo me gustaría agregar unos elementos que deberían tenerse en cuenta sobre el debate planteado acerca del acceso a medicamentos esenciales y patentes. Si bien es de gran importancia garantizar el acceso a medicamentos esenciales y limitar cualquier abuso en el uso de las patentes sobre dichos medicamentos, las patentes no distorsionan las prioridades en la investigación como lo asevera Rodrigo Uprimny. Dicha interpretación es producto de una generalización de la industria farmacéutica, en donde se cree que el desarrollo de medicamentos está a cargo de un grupo de farmacéuticas integrado por grandes multinacionales como Bayer o Merck.
Aunque estas empresas controlan en gran medida la distribución y comercialización de medicamentos a nivel mundial, las prioridades en la investigación de ciertas enfermedades aún dependen de políticas públicas diseñadas por los gobiernos y organizaciones internacionales. Es por eso que gran parte de la investigación básica es adelantada por universidades públicas o centros de investigación, los cuales facilitan el descubrimiento de nuevos componentes químicos que pueden terminar en medicamentos. Sin embargo, el descubrimiento de nuevos componentes químicos es apenas un inicio. Por cada mil componentes químicos, sólo uno llega al mercado. En 2006, la Organización Mundial de la Salud mencionó que este proceso puede durar hasta 15 años, pasa por las manos de diferentes organizaciones (ej. universidades, empresas de ensayos clínicos, etc.), y puede costar entre 100 millones y un billón de dólares, dependiendo del tipo de tecnología que se utilice. Adicionalmente, existen organizaciones como la Fundación Bill Gates, la cual está invirtiendo importante sumas de dinero para el desarrollo de vacunas contra la malaria y el subsidio de la demanda para este tipo de enfermedades que afectan poblaciones vulnerables en economías emergentes. Sin embargo, el desarrollo de cualquier medicamento es lento, impredecible y costoso. En el caso de Colombia, las investigaciones de Patarroyo sobre malaria no se han materializado en una vacuna efectiva, a pesar de más de dos décadas de investigación.
Por eso es difícil establecer un balance entre facilitar el acceso a medicamentos, las expectativas que se tienen sobre la industria farmacéutica de producir nuevos medicamentos e incentivar la investigación. Sin embargo, las generalizaciones sobre la industria farmacéutica y los efectos de las patentes en el acceso a los medicamentos pueden nublar y radicalizar la creación de políticas públicas que lleven a la industria farmacéutica colombiana a desarrollar, comercializar y distribuir medicamentos.
Carlos Augusto Conde-Gutiérrez. Bogotá.
