El sexo de María Magdalena
La intervención de Gustavo Petro ayer en la Clínica San Juan de Dios y su inoportuno comentario de tipo religioso volvieron a poner sobre la mesa el debate sobre el país confesional, intolerante y agresivo que sigue siendo Colombia. Empezando por lo último, no cabe duda de que los símbolos religiosos merecen el mayor respeto, sobre todo porque la Constitución garantiza la libertad de cultos. Ante una imagen religiosa, es evidente que existe un intangible que no debe ser agredido por una figura de autoridad como lo es el presidente, y en ese sentido la intervención fue errónea.
Sin embargo, las exageradas manifestaciones de condena en redes sociales, donde incluso se le deseó a Gustavo Petro el infierno y la muerte, nos dejan al desnudo como un país profundamente intolerante, donde la religión y las creencias se convierten en pretextos para atacar y maltratar, a menudo basándose en versículos bíblicos. Creo que el comunicado de la Conferencia Episcopal es equilibrado y es un modelo a seguir, pero las demás manifestaciones no deberían tener cabida. Algún día debemos ser algo más que seres pasionales que solo anhelan destruirnos a la menor oportunidad. ¿Cuándo será eso?
Rodolfo Vanegas
Natalicio número 80 y 18 años sin Carlos Murcia
Hoy, 2 de febrero, mi padre cumpliría 80 años. Aunque ya no esté presente, cada uno de nosotros, los hijos, le hacemos su homenaje en silencio. Qué mejor que hacerlo hoy a través de El Espectador, donde escribió la crónica política y cubrió diferentes campañas presidenciales, como las de Alfonso López, Virgilio Barco, Belisario Betancur, César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe. Fueron años maravillosos en el periodismo político de Colombia, cuando los comunicadores competían con profesionalismo por la llamada “chiva”. De las enseñanzas que el maestro de maestros me dejó fue cubrir las noticias con toda imparcialidad, dándoles la palabra a todos los sectores y ángulos de las noticias. De ahí me surgió el amor y la pasión por las noticias. Sin embargo, yo escogí la rama de la radio; empecé en Radio Todelar, con nervios de principiante. Mis primeras tareas eran contestar llamadas y comunicarme con los personajes, con un listado de teléfonos que mi padre me organizó. Ya una vez pasados los nervios por salir al aire, me abrieron las puertas para cubrir las noticias de Bogotá, en época de Antanas Mockus, cuando era alcalde y Alicia Eugenia Silva me ayudó con datos. Luego estuve en RCN radio, con otro gran maestro, Juan Gossaín. Posteriormente entré como corresponsal de El Heraldo en Bogotá. Años después de fallecido mi padre, con ayuda de él, creo yo, me vinculé a El Nuevo Siglo.
Traigo estos recuerdos para homenajear el natalicio número 80 de mi señor padre, Carlos Murcia Cadena. Gracias por tus enseñanzas.
Carlos J. Murcia. Periodista político.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com