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¿Por qué callar contra lo injusto?
¿Tan solo porque no afectó el primer lugar? ¿Porque se pudo avanzar en el torneo?
No estoy de acuerdo con la pasividad con que se toman este tipo de situaciones en un Mundial de Fútbol, ante la vista de millones de personas, y que lo hacen a sabiendas de que están expuestos a los ojos del mundo. No les importa tomar decisiones que afectan un esfuerzo, un logro, una emoción, una realidad, para beneficiar intereses mezquinos.
Eso es lo que ha sucedido manipulando la tecnología y tomándose el tiempo para ello, siguiendo instrucciones precisas. No es una llamada que suena, no. Todo está fríamente calculado para que haya cruces convenidos de partidos que representen ingresos altos en la venta de boletería. Hay tanto en juego…
Mientras todo ese entramado sucede, miles de periodistas, técnicos, empresarios del fútbol, representantes de federaciones y selecciones de los países se quedan en silencio; no gestionan nada concreto, serio, con trascendencia, porque saldrían afectados con el retiro de credenciales y otros derechos o reconocimientos, como lo aclaró un periodista italiano hace poco refiriéndose a Qatar 2022.
Y nosotros los aficionados, asombrados y molestos, haciendo críticas, memes y videos que no tienen efecto en ninguna decisión. Nos conservan ahí por nuestro gusto y pasión por este deporte.
La verdad que es muy triste todo lo que está sucediendo alrededor del fútbol en su más alto nivel; porque no es cualquier campeonato, es la Copa del Mundo y si Joseph Blatter pecó por corrupto, Gianni Infantino le está disputando la corona. Como dice el sabio refrán: “Cuando el río suena, piedras lleva”.
Margarita Correa Gómez
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